Colombia

Eder advierte que Cali respira, pero exige al próximo presidente poner la seguridad primero

Hace 4 horas

Cali logró un respiro tras la muerte de alias Marlon, pero la ciudad sigue lejos de estar fuera de peligro. En diálogo con EL TIEMPO, el alcalde Alejandro Eder advirtió que el próximo presidente deberá poner la seguridad en el centro de la agenda nacional.

La muerte de alias Marlon dejó a Cali mejor protegida en el corto plazo, pero no resolvió el problema de fondo: la ciudad sigue enfrentando estructuras criminales activas y una presión delictiva que no desaparece con la caída de un solo nombre. Así lo planteó el alcalde Alejandro Eder en conversación con EL TIEMPO al comienzo de la segunda vuelta presidencial, cuando insistió en que la capital del Valle necesita más que resultados puntuales: requiere una política de seguridad sostenida, coordinación con el Gobierno Nacional y una estrategia de largo aliento para contener a los grupos que disputan territorio, rentas ilegales y control social.

El mandatario señaló que, tras ese golpe a una de las piezas visibles del crimen organizado, Cali quedó “blindada” en términos operativos, pero subrayó que aún faltan más acciones para consolidar esa ventaja. En su lectura, el problema no termina con una operación exitosa ni con la neutralización de un cabecilla, porque detrás de esas figuras suelen permanecer redes con capacidad de recomponerse, extenderse hacia otros barrios y seguir afectando la vida cotidiana de los ciudadanos. Para Eder, la seguridad no puede ser tratada como un tema secundario en la campaña ni en los primeros meses del próximo gobierno, porque de esa decisión dependerá buena parte de la gobernabilidad en las principales ciudades del país.

El mensaje del alcalde llega en un momento político sensible. La segunda vuelta presidencial suele mover las promesas hacia el terreno de la economía, el empleo y la polarización, pero en ciudades como Cali la conversación pública está atravesada por una realidad más urgente: homicidios, extorsión, microtráfico, presencia de bandas y temor en los barrios. El llamado de Eder pone el foco en una verdad que la política nacional a veces esquiva: cuando la seguridad falla en una urbe de casi tres millones de habitantes, el impacto se siente en el comercio, el transporte, la inversión y la vida diaria de millones de personas. No se trata solo de estadísticas, sino de la posibilidad de salir a trabajar, abrir un negocio o regresar a casa sin miedo.

Por eso el pronunciamiento del alcalde funciona también como una advertencia al próximo presidente. Cali, como otras capitales, puede celebrar golpes contra estructuras criminales, pero esas victorias son frágiles si no vienen acompañadas de inteligencia, presencia institucional, justicia efectiva y una coordinación real entre Nación y territorio. El reto, en el fondo, es evitar que cada éxito operativo sea apenas un alivio temporal. Eder dejó claro que la ciudad necesita más que titulares optimistas: necesita una estrategia que impida que el vacío dejado por un capo sea ocupado de inmediato por otro actor violento.

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