Tras el sismo, el Congreso promete apoyo al Gobierno en la respuesta a la emergencia
Imagen: El Tiempo - Política
Tras el terremoto de magnitud 7,4, la senadora Claudia Margarita Zuleta aseguró que el Congreso está dispuesto a respaldar al Gobierno en la atención de la emergencia. La declaración llega en medio de la discusión sobre cómo responder rápido sin perder de vista el costo político y fiscal de la reconstrucción.
El terremoto de magnitud 7,4 volvió a poner al Estado colombiano frente a su prueba más dura: atender una emergencia de gran escala mientras intenta sostener la confianza ciudadana. En ese contexto, la senadora Claudia Margarita Zuleta, del Centro Democrático, afirmó que desde el Congreso hay disposición para respaldar al Gobierno nacional en la respuesta inmediata a la tragedia y en las decisiones que vengan después para atender a las comunidades golpeadas por la destrucción.
La congresista habló en medio de un panorama político marcado por la urgencia humanitaria y por el inevitable debate sobre capacidad institucional. Su mensaje fue claro: el Legislativo no debería convertirse en un obstáculo cuando lo prioritario es movilizar recursos, coordinar ayudas y acelerar la atención a los damnificados. En otras palabras, el país entra en una etapa en la que las diferencias partidistas quedan subordinadas —al menos en el discurso— a la necesidad de responder con rapidez, logística y recursos reales sobre el terreno.
Pero la frase de Zuleta también revela algo más profundo: cada gran desastre natural termina exponiendo la fragilidad del aparato público colombiano. No basta con anunciar solidaridad. Lo que viene ahora es la reconstrucción, y ahí es donde se mide la capacidad del Gobierno para articular a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, a las autoridades locales, al Congreso y a los organismos de socorro. En un país con brechas históricas en infraestructura, vivienda y atención de emergencias, un sismo de esta magnitud no solo deja daños materiales; también abre una discusión sobre prevención, planeación urbana y uso eficiente de los recursos públicos.
Para la ciudadanía, especialmente para quienes viven en las zonas afectadas, el mensaje político importa menos que la respuesta concreta: refugios, atención médica, evaluación de daños, recuperación de servicios básicos y apoyo para reconstruir hogares y medios de vida. En ese sentido, el respaldo que anuncian figuras de la oposición o de la independencia parlamentaria puede facilitar acuerdos mínimos en el Congreso, pero la verdadera medición estará en los próximos días: si el Estado logra actuar con coordinación o si, como ha ocurrido en otras crisis, la emergencia termina atrapada entre la improvisación y la pelea política.


