Política

Cepeda advierte desgaste en el Pacto Histórico y alerta sobre la polarización

Hace 1 día

Fernando Cepeda Ulloa advierte que el Pacto Histórico conserva condiciones para volver al poder, pero que las tensiones entre Gustavo Petro y sectores de su propio bloque le están pasando factura. En su lectura, el país entra en una fase de desgaste político que puede redefinir el mapa electoral.

Fernando Cepeda Ulloa, exministro de Gobierno de Virgilio Barco, puso el dedo en una de las grietas más sensibles de la política colombiana: el choque entre gobierno y oposición ya no solo divide al país, sino que también está erosionando desde adentro al Pacto Histórico. En su lectura, la coalición oficialista sigue teniendo base, estructura y narrativa para aspirar a regresar al poder, pero la forma como Gustavo Petro y figuras como Iván Cepeda manejan el poder y la confrontación política podría terminar debilitándolos antes de la próxima cita electoral.

La advertencia no es menor. Cepeda, con décadas de observación del sistema político colombiano, sostiene que el esquema Gobierno-oposición hoy funciona más como un campo de desgaste permanente que como un mecanismo institucional para ordenar la democracia. Según su mirada, la polarización no solo alimenta la confrontación entre el Ejecutivo y sus contradictores, sino que también reconfigura los incentivos dentro de los propios bloques políticos: los liderazgos se radicalizan, los consensos se vuelven más costosos y el debate público termina atrapado en lógicas de lealtad y ataque. En ese escenario, el Pacto Histórico conserva músculo electoral, pero no necesariamente cohesión política.

Esa es la parte que importa. En Colombia, donde la gobernabilidad suele depender de coaliciones frágiles y de acuerdos con sectores que cambian de posición con rapidez, el deterioro del clima político tiene efectos concretos: dificulta sacar reformas, encarece cualquier negociación y aumenta la sensación de que el país vive en campaña permanente. Si el Pacto Histórico llega a la próxima etapa sin resolver sus tensiones internas, podría enfrentar el mismo problema que ya han sufrido otras fuerzas en el poder: ganar la Presidencia no garantiza conservar el relato ni la unidad para volver a competir con ventaja. Y si la oposición sigue actuando más como trinchera que como alternativa programática, el resultado será un sistema cada vez más cerrado sobre sí mismo, donde el votante termina eligiendo entre identidades políticas antes que entre proyectos de país.

La frase de Cepeda funciona, en el fondo, como una alerta sobre el desgaste del modelo político actual. El Pacto Histórico todavía tiene base social, capacidad de movilización y un discurso que conectó con el malestar de amplios sectores. Pero la historia reciente de Colombia muestra que los movimientos que llegan al poder muchas veces empiezan a perderlo antes de salir de la Casa de Nariño, no por falta de votos, sino por exceso de fracturas. En esa tensión se juega buena parte del futuro inmediato del oficialismo y también la calidad del debate democrático en el país.

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