Gobierno electo de De La Espriella niega plan para reglamentar el trabajo por horas
Imagen: El Tiempo - Política
El gobierno electo de Abelardo De La Espriella salió a desmarcarse de versiones sobre una eventual reglamentación del trabajo por horas, y aseguró que no existe ninguna decisión en ese sentido. La aclaración busca frenar el ruido político generado por las declaraciones de un exintegrante del empalme.
El gobierno electo de Abelardo De La Espriella tuvo que salir a ponerle freno a una polémica que empezó a escalar alrededor de una supuesta intención de reglamentar el trabajo o la cotización por horas. En un comunicado, el equipo del presidente electo negó de forma tajante que exista una decisión en esa dirección y atribuyó la controversia a interpretaciones equivocadas surgidas a partir de un pronunciamiento de un exintegrante del proceso de empalme.
La reacción no es menor. En un país donde cualquier discusión sobre empleo, seguridad social y flexibilidad laboral toca fibras sensibles, una frase mal interpretada puede convertirse rápidamente en un debate nacional. Según la comunicación divulgada por el gobierno electo, no hay una definición oficial sobre ese tipo de esquema laboral, ni una hoja de ruta que apunte a formalizar la cotización por horas como política adoptada por el nuevo equipo.
El episodio revela algo más profundo que una simple aclaración de oficina: el delicado momento político que atraviesa la transición de poder y la facilidad con la que una intervención aislada puede contaminar la percepción pública sobre temas de alto impacto social. En Colombia, hablar de contratación por horas no es una cuestión técnica cualquiera. Afecta derechos laborales, estabilidad de ingresos y acceso a protección social, especialmente para quienes sobreviven en la informalidad o en empleos precarios. Por eso, cualquier señal sobre cambios en esa materia se lee de inmediato como una definición de modelo económico y laboral.
La explicación del gobierno electo también deja entrever una estrategia de control de daños. En vez de permitir que la discusión se siga alimentando con versiones sueltas, el equipo de De La Espriella intenta cerrar filas y marcar distancia frente a opiniones que no representan una posición institucional. Eso, sin embargo, no elimina el trasfondo de fondo: el debate sobre cómo se organiza el trabajo en Colombia seguirá sobre la mesa, porque la presión por generar empleo formal, reducir costos y ampliar cobertura en seguridad social no desaparece con un comunicado. Para millones de trabajadores, el asunto no es semántico. Lo que esté realmente sobre la mesa definirá cuánto se gana, cómo se cotiza y qué tan protegidos quedan frente a la incertidumbre laboral.



