Colombia

Gobierno usará bienes de narcos para atender víctimas del sismo en el Valle

Hace 1 hora

El presidente de La Espriella anunció que los bienes incautados a narcotraficantes se usarán para apoyar a las víctimas del terremoto en el Valle del Cauca. La decisión se coordinó en Cali con el alcalde Alejandro Eder y la gobernadora Dilian Francisca Toro.

El presidente de La Espriella anunció en Cali que parte de los bienes decomisados a narcotraficantes será destinada a la atención de las víctimas del terremoto en el Valle del Cauca, una señal política que mezcla emergencia humanitaria con una ofensiva simbólica contra las economías criminales. La decisión salió de la reunión en el Puesto de Mando Unificado, donde el jefe de Estado articuló la respuesta con el alcalde Alejandro Eder y la gobernadora Dilian Francisca Toro, en un momento en que la prioridad inmediata sigue siendo evaluar daños, acelerar ayudas y evitar que la tragedia se convierta en una crisis social prolongada.

La apuesta del Gobierno apunta a que los activos incautados —que suelen quedar atrapados en trámites, discusiones jurídicas y lentitud administrativa— tengan una utilidad concreta en el corto plazo. Según informó El Tiempo (Colombia), la Presidencia busca que esos recursos sirvan para financiar apoyo a damnificados, reconstrucción y medidas de atención en el territorio golpeado por el sismo. En la práctica, eso podría traducirse en vivienda temporal, asistencia a familias afectadas, reparación de infraestructura básica y respaldo a municipios que quedaron con alta exposición después del movimiento telúrico.

Más allá del anuncio, el mensaje tiene una lectura de fondo: en Colombia, los bienes del narcotráfico siguen siendo una promesa difícil de materializar para las comunidades que más los necesitan. Durante años, esos activos han quedado dispersos entre procesos de extinción de dominio, administración estatal deficiente y disputas por su uso final. Por eso importa que el Gobierno intente convertir esa riqueza ilegal en una fuente de reparación visible para las víctimas, especialmente en un departamento como el Valle, donde la violencia, el crimen organizado y la desigualdad conviven con una institucionalidad que suele llegar tarde cuando ocurre una emergencia. El desafío ahora será que la promesa no se quede en anuncio: que haya trazabilidad, rapidez y coordinación real entre Nación y autoridades locales.

En términos políticos, la jugada también le permite al presidente mostrarse activo en una coyuntura sensible y alineado con los mandatarios regionales, algo clave para sostener la respuesta en terreno. Pero para la gente de a pie lo que cuenta no es la retórica, sino si la ayuda aparece en los barrios, si las viviendas se reconstruyen y si los damnificados reciben respaldo antes de que el desastre se diluya entre titulares y trámites. Ahí se medirá si esta decisión termina siendo un gesto simbólico o una herramienta efectiva de reparación.

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