José Obdulio Gaviria reafirma la vigencia política de Álvaro Uribe
Imagen: El Tiempo - Política
José Obdulio Gaviria defendió la vigencia política de Álvaro Uribe en una entrevista con EL TIEMPO, en medio de una conversación marcada también por el crimen de Miguel Uribe Turbay. El exasesor del uribismo insistió en que el expresidente sigue siendo una figura difícil de derrotar en la política colombiana.
José Obdulio Gaviria, una de las voces más cercanas al expresidente Álvaro Uribe Vélez y referente histórico del uribismo, volvió a poner sobre la mesa la vigencia del líder del Centro Democrático en medio de un momento político atravesado por tensiones internas, reacomodos partidistas y el impacto del crimen de Miguel Uribe Turbay. En entrevista con EL TIEMPO, Gaviria sostuvo que Uribe conserva una fuerza política que, a su juicio, sigue siendo determinante y difícil de erosionar en el escenario nacional.
La conversación no se limitó a una defensa del legado del expresidente. También giró alrededor del asesinato de Miguel Uribe Turbay, un hecho que sacudió el debate público y reactivó preguntas sobre la seguridad de los líderes políticos en Colombia, así como sobre el deterioro de las condiciones para la competencia democrática. Desde la óptica del uribismo, este tipo de episodios no solo golpea a una figura puntual o a un sector ideológico, sino que alimenta un clima de incertidumbre que termina afectando el funcionamiento de la política en su conjunto.
Lo que está en juego es más que una disputa de nombres. La insistencia de Gaviria en que “habrá Uribe para muchos años” revela que, pese al desgaste natural de casi dos décadas de protagonismo público, el expresidente sigue siendo un activo central para su corriente política. Eso explica por qué cada declaración suya, cada movimiento judicial o cada debate en torno a su figura continúa marcando agenda. En Colombia, pocos liderazgos han tenido una capacidad tan prolongada de ordenar lealtades, polarizar conversaciones y condicionar estrategias electorales. Por eso su nombre no desaparece: sigue siendo, para sus seguidores, un punto de cohesión; y para sus críticos, un referente que aún define buena parte del conflicto político del país.
En ese contexto, la entrevista también deja ver una verdad incómoda para el uribismo y para sus contradictores: el país sigue discutiendo a Uribe como si fuera un actor plenamente vigente, no una figura del pasado. Esa persistencia ayuda a explicar por qué el Centro Democrático continúa girando alrededor de su fundador y por qué cualquier episodio relacionado con su entorno político tiene repercusiones que van mucho más allá de la coyuntura. En una Colombia cada vez más fragmentada, la sombra de Uribe sigue pesando sobre la oposición, sobre la derecha y sobre el debate nacional en general.




