Política

Barguil agita el debate fiscal y pide mirar los yacimientos no convencionales

Hace 5 horas

Nicolás Barguil puso sobre la mesa una salida incómoda para la crisis fiscal: insistió en que Colombia no puede seguir dependiendo solo de más impuestos. En diálogo con EL TIEMPO, el presidente de la Cámara también habló del papel del Congreso tras la emergencia por el terremoto.

La discusión fiscal en Colombia volvió a girar sobre una vieja tensión: cómo tapar el hueco de las finanzas públicas sin cargar aún más a los contribuyentes. En ese debate, el presidente de la Cámara de Representantes, Nicolás Barguil, defendió ante EL TIEMPO que la salida no pasa por una nueva ronda de impuestos, sino por avanzar en la explotación de yacimientos no convencionales, una postura que reabre una controversia técnica, ambiental y política que el país no ha resuelto.

Barguil enmarcó además el papel del Congreso en medio de la emergencia provocada por el terremoto, una coyuntura que vuelve a exigir decisiones rápidas sobre recursos, prioridades y control político. Su lectura, según explicó al diario, es que el Legislativo no solo debe acompañar la respuesta institucional, sino también vigilar que el dinero público llegue con oportunidad a las zonas afectadas y que la discusión fiscal no se desconecte de la realidad de los territorios. En otras palabras: mientras el Gobierno enfrenta las urgencias de la tragedia, el Congreso tendrá que moverse entre la presión por autorizar recursos, la necesidad de hacer seguimiento y el debate de fondo sobre cómo financiar al Estado sin asfixiar más a la economía formal.

La propuesta de abrir la puerta a los yacimientos no convencionales no es menor. En Colombia, cualquier referencia al fracking o a la exploración de hidrocarburos en formaciones no convencionales activa de inmediato la discusión sobre transición energética, impactos ambientales, soberanía sobre los recursos y dependencia del petróleo y el gas. Pero también pone el foco sobre una realidad incómoda: el país enfrenta un deterioro fiscal persistente y, al mismo tiempo, tiene cada vez menos margen para recurrir únicamente a reformas tributarias como receta automática. Esa es la razón por la que la intervención de Barguil importa más allá de la coyuntura: expresa una corriente política que busca alivio fiscal vía mayor explotación de recursos naturales, incluso si eso choca con sectores que consideran que el país debería acelerar el cambio hacia otras fuentes de ingreso y energía.

Lo que está en juego no es solo una frase fuerte en medio de una entrevista política. Es la definición de qué modelo económico quiere sostener Colombia en los próximos años: uno que siga dependiendo de la renta extractiva para financiar al Estado, o uno que intente resolver el déficit por la vía tributaria, el ajuste del gasto y una transición energética menos agresiva. En el corto plazo, la emergencia del terremoto le añade presión a ese debate, porque obliga a pensar en recursos inmediatos. En el mediano plazo, la pregunta de fondo sigue intacta: quién paga la crisis, cómo se financia la reconstrucción y hasta dónde está dispuesto el poder político a tocar intereses sensibles para evitar que la cuenta termine, otra vez, sobre los mismos bolsillos.

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