Política

La alerta de la UE: las redes están avivando la polarización electoral en Colombia

Hace 3 horas

José Cepeda, observador de la Misión de la Unión Europea, advirtió que la polarización en redes sociales se ha convertido en un riesgo para el ambiente electoral en Colombia. Su diagnóstico pone el foco en la desinformación y en la tensión política que termina afectando a votantes y candidatos.

La campaña electoral colombiana ya no se disputa solo en plazas públicas, tarimas y debates: también se pelea, con fuerza creciente, en el terreno volátil de las redes sociales. José Cepeda, integrante de la Misión de Observación de la Unión Europea, señaló en diálogo con El Tiempo - Política que el fenómeno polarizante que allí se amplifica preocupa a los observadores internacionales, no solo por su intensidad, sino por su capacidad de erosionar la deliberación democrática y distorsionar el debate político.

Cepeda habló desde la experiencia de una misión que sigue de cerca el comportamiento del proceso electoral y la manera en que se mueven las campañas, los mensajes y las percepciones ciudadanas. Su lectura apunta a una realidad que ya no es exclusiva de Colombia, pero que aquí adquiere un peso particular: las plataformas digitales se han convertido en un acelerador de identidades políticas cerradas, ataques coordinados y narrativas emocionales que simplifican al extremo una elección que debería estar marcada por propuestas y controles ciudadanos. En ese ecosistema, la información circula rápido, pero no siempre circula mejor. Y cuando la conversación pública se alimenta de insultos, desinformación y desconfianza, el voto termina llegando más presionado que informado.

El señalamiento de la Misión Europea importa porque coloca sobre la mesa un problema que las instituciones colombianas han intentado enfrentar con herramientas todavía insuficientes. La discusión ya no es solo cómo se financian las campañas o cómo se organiza la jornada electoral, sino cómo se protege la calidad del debate en un entorno digital donde los mensajes más extremos suelen ganar visibilidad. Ese es el punto de fondo: la polarización en redes no solo ensancha la distancia entre adversarios políticos, también puede deteriorar la legitimidad del proceso si los ciudadanos empiezan a creer que todo es manipulación, todo es ataque y nada merece confianza. Para una democracia como la colombiana, que arrastra tensiones históricas y desconfianzas acumuladas, ese deterioro no es menor.

Por eso, la advertencia de Cepeda no debe leerse como una simple observación técnica de un veedor internacional. Es una señal política de mayor alcance. En un país donde la opinión pública se organiza cada vez más a partir de lo que se ve y se comparte en pantalla, el impacto de estas dinámicas llega hasta la vida cotidiana: familias divididas por la política, electores confundidos por contenidos falsos, candidatos obligados a responder más a la provocación que a la agenda programática. El reto para Colombia no es solo votar, sino hacerlo en un ambiente mínimamente sano. Y hoy, según el observador europeo, ese ambiente está siendo presionado por una polarización digital que amenaza con convertirse en parte estructural de la contienda.

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