La “renunciatón” sacude el Congreso: ocho representantes dejaron sus curules
Imagen: El Tiempo - Política
Ocho representantes a la Cámara renunciaron en la última semana del Legislativo en una movida que ya se conoce como la “renunciatón”. Detrás del gesto hay una jugada política clara: evitar tropiezos jurídicos y dejar abierta la puerta para las elecciones regionales de 2027.
La última semana del actual periodo legislativo dejó una señal inequívoca de cómo se está moviendo la política colombiana con la vista puesta en 2027: ocho representantes a la Cámara presentaron su renuncia a la curul, en una cadena de salidas que desde ya empieza a leerse como una maniobra para preservar futuro electoral. Según informó El Tiempo - Política, varios de esos congresistas estarían calculando el calendario con precisión quirúrgica para no quedar atados a inhabilidades que les cierren el camino hacia otras aspiraciones en las próximas elecciones regionales.
El dato no es menor. En Colombia, el momento de abandonar un cargo de elección popular puede ser tan importante como el cargo mismo, porque define si una persona queda o no impedida para competir por otra posición en el siguiente ciclo electoral. Por eso, detrás de una renuncia en el Congreso no siempre hay un quiebre con la política: muchas veces hay, más bien, una reubicación estratégica. En este caso, la salida simultánea de ocho representantes deja ver una clase política que ya comenzó a mover fichas pensando en gobernaciones, alcaldías, asambleas y otros espacios de poder local y regional que se disputarán en 2027.
Este tipo de movimientos suele aparecer cuando se acerca el cierre de periodos legislativos y los dirigentes empiezan a medir costos, riesgos y oportunidades. El Congreso, en teoría, debería concentrarse en tramitar leyes y ejercer control político hasta el último día; en la práctica, sin embargo, el calendario electoral termina imponiendo su propia lógica. La llamada “renunciatón” es un síntoma de eso: legisladores que prefieren salir a tiempo antes de quedar amarrados por normas de inhabilidad, aun si eso implica vaciar curules en un momento en que el país sigue enfrentando debates urgentes sobre seguridad, economía y reformas. Para el ciudadano de a pie, el mensaje es doble: por un lado, confirma que la política sigue operando con cálculos de supervivencia; por otro, deja la sensación de que el interés por el futuro electoral pesa más que la responsabilidad de terminar el trabajo para el que fueron elegidos.
Más allá de los nombres y de las aspiraciones individuales, la movida revela una tendencia de fondo: la carrera por el poder regional ya empezó mucho antes de que arranque formalmente la contienda. Y eso importa porque define cómo se reorganizan los partidos, quiénes conservan influencia territorial y qué tan serio será el relevo político que Colombia verá en los próximos años. Si el Congreso entra en su tramo final con renuncias en cadena, no solo se altera la composición de la Cámara; también queda claro que buena parte de la dirigencia ya está mirando el mapa electoral de 2027 como el verdadero centro de gravedad de la política nacional.



