Asocapitales alerta que la IA podría poner en riesgo 3,2 millones de empleos en Colombia
Imagen: El Tiempo - Política
La inteligencia artificial ya no es una amenaza lejana para el mercado laboral colombiano: Asocapitales calcula que 3,2 millones de empleos podrían verse afectados. Su director ejecutivo advierte que, sin preparación, la brecha tecnológica terminará expulsando a muchos trabajadores del sistema productivo.
La advertencia de Asocapitales es contundente y llega en un momento incómodo para Colombia: 3,2 millones de empleos estarían expuestos al avance de la inteligencia artificial, una cifra que obliga a mirar el problema laboral más allá del discurso optimista sobre innovación. Andrés Santamaría, director ejecutivo de la organización, planteó en entrevista con EL TIEMPO - Política que el país no puede darse el lujo de improvisar frente a una tecnología que ya está reconfigurando tareas, perfiles y sectores completos.
El punto de fondo no es si la inteligencia artificial va a llegar, porque ya está aquí, sino quiénes quedarán dentro de esa transición y quiénes serán arrastrados por ella. Según explicó Santamaría, el riesgo recae especialmente sobre ocupaciones repetitivas, administrativas y de soporte, aquellas donde la automatización puede sustituir funciones con rapidez y a menor costo. El problema, sin embargo, no se limita a la eventual pérdida de puestos: también amenaza con agrandar una brecha histórica en un país donde buena parte de la fuerza laboral no tiene acceso a formación digital, reconversión profesional ni herramientas para adaptarse al cambio.
Ese es el verdadero trasfondo de la alerta. Colombia sigue enfrentando un mercado laboral fragmentado, con alta informalidad, baja productividad y profundas desigualdades entre ciudades y regiones. En ese escenario, la IA puede convertirse en un multiplicador de oportunidades para quienes sí tienen capital humano y conectividad, pero también en una fuerza de exclusión para millones de trabajadores que hoy dependen de empleos con baja calificación tecnológica. Por eso la discusión ya no debería centrarse solo en cuántos empleos se perderán, sino en qué tan rápido el Estado, las empresas y el sistema educativo pueden preparar a la gente para tareas nuevas, más complejas y mejor remuneradas.
Lo que está en juego, en el fondo, es la capacidad del país para evitar que la revolución tecnológica se convierta en una nueva frontera de desigualdad. Si Colombia no acelera programas de capacitación, actualización curricular y reconversión laboral, la inteligencia artificial no solo cambiará la forma de trabajar: también podría profundizar una exclusión que ya golpea con fuerza a jóvenes, mujeres y trabajadores informales. La advertencia de Asocapitales no es tecnofobia; es una señal de alarma sobre un mercado laboral que corre el riesgo de quedarse mirando hacia atrás mientras la economía avanza a toda velocidad.




