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Brasil entra al balotaje entre actos religiosos y la decisión sobre Bolsonaro

Hace 7 horas

A dos semanas del balotaje en Brasil, la campaña entra en una zona donde la religión pesa tanto como la política. Mientras Lula y Bolsonaro se muestran ante actos por la patrona del país, la Corte permitió al expresidente retomar visitas a su padre bajo condiciones.

A 15 días del balotaje en Brasil, la campaña volvió a cruzarse con la religión y la justicia en una escena que resume bien el clima político del país: fervor, cálculo electoral y una disputa que se juega tanto en las urnas como en el terreno simbólico. Este lunes, tanto Luiz Inácio Lula da Silva como Jair Bolsonaro incluyeron actos en honor a la patrona de Brasil, en medio de una campaña marcada por la llamada “guerra santa” que dominó parte de la primera vuelta.

En paralelo, el juez Alexandre de Moraes autorizó que Bolsonaro retome los encuentros con su padre, aunque con condiciones fijadas por el tribunal. La decisión llega después de restricciones impuestas al exmandatario y se interpreta como un alivio parcial en medio de las tensiones judiciales que han acompañado su carrera política y su regreso al centro de la escena electoral. Según informó clarin colombia, la medida permite reanudar esas visitas, pero bajo límites que el entorno del expresidente deberá respetar.

El dato no es menor porque Brasil llega al tramo final de la elección con una polarización que ya desbordó lo programático. La apelación a la fe católica y a símbolos religiosos no es nueva en la política brasileña, pero en esta campaña adquirió un peso distinto: sirvió para movilizar bases, reforzar identidades y marcar fronteras entre dos proyectos de país que se disputan mucho más que el voto. En ese contexto, cada gesto importa. La presencia de Lula y Bolsonaro en actos ligados a la patrona nacional no solo busca captar adhesiones; también intenta hablarle a un electorado que, en buena parte, decide desde valores, emociones y pertenencia cultural.

Para la sociedad brasileña, este cruce entre religión, justicia y campaña electoral refleja un momento de alta tensión institucional. La Corte, con Moraes como figura central, sigue siendo un actor decisivo en un escenario donde las reglas del juego se están vigilando en tiempo real. Y mientras los candidatos se esfuerzan por mostrarse cercanos a la fe y a las tradiciones del país, el balotaje entra en su fase más sensible: la de convencer a indecisos, sostener a los propios y evitar que la elección termine definida por la movilización moral de unos y el rechazo visceral de otros.

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