De La Espriella mueve ficha clave y designa a Alexandra Falla Zerrate para liderar el MinTIC
Imagen: El Tiempo - Política
Abelardo De La Espriella anunció la llegada de Alexandra Falla Zerrate al Ministerio TIC con una agenda centrada en soberanía digital, conectividad y modernización estatal. El nombramiento busca dar señales sobre el rumbo tecnológico que podría tomar su eventual gobierno.
Abelardo De La Espriella movió una ficha clave en el tablero de su proyecto político al anunciar a Alexandra Falla Zerrate para el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. La designación pone sobre la mesa una agenda que, de entrada, apunta a cuatro frentes sensibles para Colombia: soberanía digital, cierre de brechas de conectividad, modernización del Estado y fortalecimiento de la innovación. No es un nombramiento menor en un país donde la política tecnológica suele quedarse en el discurso mientras la desigualdad en acceso a internet sigue marcando quién participa y quién queda por fuera.
Según informó El Tiempo - Política, la funcionaria asumiría una cartera con tareas que van mucho más allá de administrar redes o licencias. En la práctica, el Ministerio TIC es uno de los despachos que más impacto cotidiano puede tener en la vida de la gente: desde la calidad de la conectividad en municipios apartados hasta la digitalización de trámites públicos que hoy le consumen tiempo y dinero a millones de ciudadanos. Por eso, el énfasis en cerrar brechas no es un detalle técnico, sino una promesa política con consecuencias concretas para estudiantes, emprendedores, pequeñas empresas y familias que aún dependen de conexiones inestables o costosas.
El concepto de soberanía digital también merece atención. En el debate internacional, esa idea suele referirse a la capacidad de un Estado para proteger datos, infraestructura crítica y decisiones estratégicas frente a actores externos, algo que se ha vuelto central en medio de la expansión de plataformas globales, la inteligencia artificial y las amenazas cibernéticas. En Colombia, además, el asunto conecta con una discusión de fondo: si el país quiere limitarse a consumir tecnología o si pretende desarrollar capacidades propias para producirla, regularla y usarla como herramienta de desarrollo. En ese sentido, la apuesta que rodea a Falla Zerrate puede leerse como una señal de intención política, pero su verdadero valor dependerá de si logra traducirse en presupuesto, ejecución y resultados medibles.
La modernización del Estado, por su parte, es una deuda vieja en Colombia. La ciudadanía sigue enfrentando trámites lentos, sistemas desconectados y plataformas públicas que no conversan entre sí, mientras el discurso oficial insiste en digitalización. Si el nombramiento de Alexandra Falla Zerrate se acompaña de una estrategia seria, podría convertirse en una de las decisiones más relevantes para mejorar eficiencia institucional y reducir barreras de acceso. Pero si queda atrapada en la lógica de anuncios sin implementación, terminará sumándose a la larga lista de promesas tecnológicas que en Colombia se anuncian con ambición y se diluyen en la gestión diaria.




