Marco Acosta llega al FNA: un nombramiento político en una caja clave para la vivienda
Imagen: El Tiempo - Política
Abelardo De la Espriella puso en el Fondo Nacional del Ahorro a Marco Acosta, exconcejal de Bogotá y cofundador de Colombia Justa Libres. El nombramiento llega a una entidad que administra una cartera cercana a los $13 billones, clave para la vivienda en Colombia.
El Fondo Nacional del Ahorro, una de las entidades más sensibles para el acceso a vivienda propia en Colombia, quedó en el centro del debate tras el nombramiento de Marco Acosta, exconcejal de Bogotá y cofundador del partido Colombia Justa Libres, para manejar una cartera cercana a los $13 billones. La decisión, impulsada por Abelardo De la Espriella, no es menor: se trata de una posición con capacidad de influir en el ahorro de millones de afiliados y en el crédito que sostiene buena parte de los sueños de vivienda de la clase trabajadora.
Acosta no llega desde la tecnocracia financiera ni desde la banca tradicional, sino desde la política local y la estructura partidista. Según informó El Tiempo - Política, fue concejal de la capital y uno de los fundadores de Colombia Justa Libres, una colectividad que ha tenido presencia en el debate conservador y religioso del país. Su designación abre preguntas sobre el peso de la experiencia política frente a la necesidad de administrar con rigor una entidad que maneja recursos de enorme impacto social y económico.
La importancia del FNA va mucho más allá del trámite burocrático. Allí no solo se guardan cesantías y ahorro de miles de trabajadores, sino que se canaliza financiación para compra de vivienda, especialmente para sectores que no tienen acceso fácil al sistema bancario tradicional. Por eso, cualquier cambio en su dirección tiene efectos directos sobre la posibilidad real de que una familia colombiana obtenga casa propia. En un país donde el déficit habitacional sigue siendo una deuda histórica y donde el crédito es cada vez más determinante para acceder a vivienda digna, la elección de quienes administran esa plata importa tanto como la política pública que la rodea.
El nombramiento también deja ver una constante de la política colombiana: la rotación entre cargos públicos, liderazgo partidista y entidades estratégicas. Esa mezcla puede ser leída como una señal de confianza política, pero también como un riesgo si no viene acompañada de resultados verificables y una hoja de ruta clara. En el caso del Fondo Nacional del Ahorro, la prueba será sencilla de medir y difícil de maquillar: si bajo esta administración el ahorro se protege, el crédito fluye y la vivienda se vuelve más alcanzable para la gente, la apuesta tendrá sustento; si no, el país habrá visto pasar otro nombramiento con más sello político que capacidad de transformación real.



