Política

Gobierno acelera pagos a damnificados del terremoto tras acuerdo con aseguradoras

Hace 6 horas

El presidente Abelardo De La Espriella anunció un acuerdo con aseguradoras para agilizar los pagos a los damnificados por el terremoto. Los afectados tendrán dos años para radicar sus solicitudes y acceder a las compensaciones.

El Gobierno de Abelardo De La Espriella aseguró haber destrabado una de las urgencias más sensibles tras el terremoto: la atención económica a los damnificados. Según informó El Tiempo - Política, la Presidencia anunció un acuerdo con las aseguradoras para acelerar los pagos de las reclamaciones, una medida que busca reducir la espera de miles de familias que perdieron vivienda, bienes o medios de subsistencia en medio de la emergencia.

De acuerdo con la información divulgada, los afectados tendrán un plazo de dos años para presentar sus solicitudes ante las compañías aseguradoras, un margen que resulta clave para quienes todavía están entre trámites, evaluaciones de daños y reconstrucción de sus vidas. El anuncio apunta a ordenar el proceso y evitar que la respuesta institucional se diluya en la burocracia, uno de los problemas más frecuentes después de este tipo de desastres, cuando la ayuda inicial suele ser rápida pero las compensaciones económicas tardan meses o incluso años en materializarse.

Más allá del comunicado oficial, el anuncio revela algo más profundo: el terremoto no termina cuando deja de temblar, sino cuando llegan las respuestas concretas del Estado y del sistema asegurador. En Colombia, la rapidez en los pagos puede marcar la diferencia entre volver a levantar una casa o quedar atrapado en una recuperación interminable. Por eso el acuerdo tiene peso político y social: no solo ofrece alivio inmediato, también envía una señal de que el Gobierno quiere mostrarse con capacidad de gestión en una crisis que pone a prueba su credibilidad. La verdadera medida del anuncio, sin embargo, no estará en la rueda de prensa sino en la velocidad con que esas reclamaciones se conviertan en dinero efectivo para las víctimas.

En un país donde los desastres naturales suelen exponer la fragilidad de la respuesta institucional, este tipo de acuerdos son importantes porque aterrizan la ayuda en el bolsillo de la gente. Para los damnificados, lo que está en juego no es un procedimiento administrativo, sino la posibilidad de reconstruir una vida después de perderlo casi todo.

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