De La Espriella mueve ficha con Cuadrado y Mina y pone el deporte en el centro
Imagen: El Tiempo - Política
Abelardo De La Espriella recibió en su casa a Juan Guillermo Cuadrado y Yerry Mina y aprovechó el encuentro para insistir en que el deporte será una prioridad central de su eventual gobierno. La reunión se dio poco después de la eliminación de la Selección Colombia frente a Suiza, en un momento de frustración nacional.
Abelardo De La Espriella recibió en su casa a Juan Guillermo Cuadrado y Yerry Mina en una reunión que fue mucho más que una foto con dos referentes del fútbol colombiano: el abogado y figura política reiteró que el deporte ocuparía un lugar central en su eventual gobierno, justo cuando el país todavía digiere la eliminación de la Selección Colombia frente a Suiza. El encuentro, divulgado por El Tiempo - Política, buscó enviar un mensaje político claro en medio del golpe emocional que dejó la salida del combinado nacional.
La visita de Cuadrado y Mina tuvo un fuerte componente simbólico. No se trató solo de una conversación informal entre un dirigente político y dos figuras de la tricolor, sino de una escena cuidadosamente ubicada en el terreno de la opinión pública. En Colombia, el fútbol no es un asunto menor: funciona como termómetro social, como espacio de identidad colectiva y, también, como una plataforma desde la que muchos líderes intentan conectar con el electorado. De La Espriella, consciente de ese peso cultural, aprovechó el momento para insistir en que su proyecto político pondrá al deporte en el centro de sus prioridades, una promesa que suele aparecer en campañas, pero que rara vez se traduce en política pública sostenida.
El contexto importa. La eliminación de la Selección ante Suiza no solo dejó una herida deportiva; también abrió de nuevo el debate sobre la estructura del fútbol colombiano, la formación de talentos, el apoyo a ligas menores y la inversión estatal en escenarios y programas deportivos. Cada vez que la Selección cae en un torneo de alto perfil, reaparece la misma discusión: el país celebra a sus figuras, pero con frecuencia no construye las condiciones para que el deporte de base tenga continuidad, infraestructura y acceso real para niños y jóvenes en regiones apartadas. En ese tablero, el gesto de De La Espriella busca capitalizar una preocupación compartida por millones de aficionados, pero también obliga a mirar si detrás del mensaje habrá propuestas concretas o solo una puesta en escena política.
Para la gente de a pie, este tipo de encuentros importa porque el deporte en Colombia no se reduce a la élite profesional. Lo que esté dispuesto a hacer un gobierno por el fútbol, el baloncesto, el atletismo o la formación en barrios y municipios termina impactando oportunidades de movilidad social, prevención de violencias y uso del tiempo libre en sectores vulnerables. Por eso, más allá del saludo con Cuadrado y Mina, la verdadera prueba para De La Espriella será demostrar si su discurso sobre el deporte puede convertirse en presupuesto, infraestructura y resultados medibles, y no quedarse en una promesa bien fotografiada.




