Colombia

Cali: la red de apoyo emocional que acompaña a las víctimas del terremoto

Hace 4 horas

En Cali, una respuesta comunitaria empezó a llenar el vacío que deja un terremoto: apoyo psicológico, contención y acompañamiento para quienes siguen entre el miedo y la pérdida. La iniciativa se instaló cerca del edificio Vanessa, uno de los puntos de mayor concentración de afectados.

En los alrededores del edificio Vanessa, en Cali, comenzó a operar una iniciativa de acompañamiento emocional para las personas afectadas por el terremoto del 10 de agosto. La propuesta busca ofrecer algo que suele quedar en segundo plano después del impacto físico de una emergencia: escucha, contención y apoyo psicológico para quienes quedaron atrapados entre el duelo, la incertidumbre y la necesidad urgente de recomponer su vida.

Según informó infobae colombia, la acción se instaló justo donde hoy se concentran varias de las personas damnificadas por el movimiento telúrico, un punto que se convirtió en referencia de la emergencia no solo por los daños materiales, sino por la carga emocional que arrastra. Allí, voluntarios y profesionales comenzaron a tender una red básica pero decisiva: un espacio para hablar, ser orientados y empezar a procesar lo ocurrido en medio de una crisis que no termina cuando cesa el temblor. En escenarios así, la atención no puede limitarse a censar afectaciones o evaluar estructuras; también hay que atender el golpe invisible que deja el desastre en familias completas.

Lo que está ocurriendo en Cali revela una verdad conocida, pero muchas veces ignorada por las respuestas institucionales: después de una emergencia natural, el trauma también necesita infraestructura. La reconstrucción no se mide únicamente en paredes levantadas o en edificios apuntalados, sino en la capacidad de una ciudad para sostener a sus habitantes cuando todo lo conocido se desordena. En este caso, la iniciativa adquiere especial relevancia porque aparece en el mismo lugar donde la gente está intentando entender qué perdió, qué puede recuperar y cómo seguir adelante. Para una ciudad como Cali, golpeada por la tensión permanente entre riesgo urbano y vulnerabilidad social, este tipo de respuesta marca una diferencia concreta.

Más allá del gesto solidario, la experiencia deja una lección de fondo: las emergencias en Colombia siguen exigiendo una mirada más completa, que incluya salud mental, acompañamiento comunitario y presencia constante en el territorio. Cuando la ayuda llega tarde o solo se concentra en lo material, el sufrimiento se prolonga y la recuperación se hace más lenta. Por eso, iniciativas como esta no son un complemento menor; son parte central de la respuesta humanitaria. Y en medio de los escombros, recuerdan que la reconstrucción de una ciudad empieza también por volver a sostener a su gente.

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