Dos incendios mantienen en alerta a Galicia: ya superan las 40 hectáreas quemadas
Galicia encara este domingo dos incendios forestales activos en A Capela y A Mezquita, con más de 40 hectáreas ya afectadas. El fuego portugués que saltó a Ourense y el de A Coruña mantienen desplegado un amplio operativo terrestre y aéreo.
Galicia vuelve a mirar al monte con preocupación. Dos incendios forestales siguen activos este domingo en A Capela, en A Coruña, y en A Mezquita, en Ourense, y entre ambos ya han quemado más de 40 hectáreas, según informó la Consellería do Medio Rural. El dato no es menor: se trata de fuegos que obligan a mantener movilizado un dispositivo amplio en plena campaña de riesgo, con brigadas, motobombas, medios aéreos y personal técnico trabajando a contrarreloj para evitar que el perímetro siga creciendo.
El primero se declaró de madrugada en la parroquia de A Capela, alrededor de las cuatro, y afecta a unas veinte hectáreas, de acuerdo con el último parte oficial disponible a media mañana. Para contenerlo, Medio Rural desplegó un técnico, cinco agentes, siete brigadas, ocho motobombas, una pala y tres helicópteros. El segundo foco preocupa también por su comportamiento transfronterizo: procedente de Portugal, entró en territorio gallego por la parroquia de Manzalvos, en A Mezquita, poco después de las siete y veinte de la mañana. Allí, el fuego ha arrasado una superficie similar y ha requerido la intervención de cuatro agentes, seis brigadas, cinco motobombas, una pala, tres aviones y tres helicópteros.
La imagen de fondo es conocida para Galicia, una comunidad donde el verano suele llegar antes de tiempo en forma de alerta por incendios, especialmente en zonas rurales y de frontera. Que uno de los fuegos haya cruzado desde Portugal añade una variable incómoda: los siniestros no entienden de límites administrativos y exigen coordinación entre territorios, vigilancia constante y respuesta rápida. En paralelo, sigue sin extinguirse aunque sí controlado desde hace días el incendio de Herbón, en Padrón, iniciado el 12 de junio y con unas 350 hectáreas arrasadas, un episodio que incluso obligó a declarar la situación dos de emergencia por su cercanía a viviendas. Ese antecedente explica por qué cada nuevo foco activa de inmediato las alarmas.
Más allá de las cifras, lo que está en juego es la seguridad de las aldeas, la protección de las explotaciones agrarias y la presión sobre un sistema de extinción que funciona al límite cuando coinciden varios incendios. Medio Rural insiste en que la ciudadanía puede avisar al 085 ante cualquier fuego forestal y, además, dispone del 900 815 085 para denunciar de forma anónima posibles conductas delictivas relacionadas con estos siniestros. En una comunidad marcada por la dispersión poblacional y el peso del monte, cada hora cuenta: si el viento cambia o la humedad cae, un incendio pequeño puede convertirse en un problema mayor en cuestión de minutos.



