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Ataque ruso con misiles y drones deja dos muertos en Kiev

Hace 51 minutos
Ataque ruso con misiles y drones deja dos muertos en Kiev — SANA Prensa Independiente

Kiev amaneció bajo un nuevo ataque ruso con misiles balísticos y drones que dejó al menos dos muertos en Dárnitsia. Zelenski había advertido horas antes que Moscú preparaba una ofensiva masiva contra Ucrania.

Al menos dos personas murieron en Kiev tras un nuevo ataque ruso con misiles balísticos y drones contra la capital ucraniana durante la madrugada de este martes, en una ofensiva que volvió a golpear el distrito de Dárnitsia y dejó daños en otros sectores de la ciudad, según informó la Administración Militar capitalina. Las autoridades ucranianas confirmaron que las víctimas fallecieron en ese punto del este de Kiev, mientras el alcalde Vitali Klichkó reportó impactos y destrozos en varias zonas de la capital.

La Fuerza Aérea ucraniana había emitido una alerta horas antes por la aproximación de drones y misiles balísticos rusos hacia Kiev, en lo que fue un episodio más de la campaña aérea que Moscú mantiene sobre infraestructura civil y militar en Ucrania. De acuerdo con la información divulgada por las autoridades locales, el ataque no se limitó a la capital: Rusia también dirigió su ofensiva contra otras regiones del país, ampliando el alcance de una jornada marcada por nuevas advertencias de seguridad y por la activación de defensas antiaéreas.

El golpe sobre Kiev no ocurre en el vacío. El presidente Volodímir Zelenski ya había dicho la víspera que contaba con información sobre la preparación de un ataque masivo ruso y ordenó reforzar la protección de infraestructuras logísticas. Esa decisión llegó después de que, en días recientes, las fuerzas del Kremlin atacaran algunos de los puentes más importantes que conectan las dos orillas de la capital sobre el río Dniéper. El mensaje es claro: Rusia sigue apostando por desgastar la capacidad de movimiento, suministro y resistencia ucraniana, golpeando no solo frentes de combate sino también nodos urbanos y logísticos que sostienen la vida cotidiana.

Lo ocurrido en Kiev vuelve a poner sobre la mesa el costo humano de una guerra que, pese al paso del tiempo, no da señales de aflojar. Para los habitantes de la capital, el riesgo ya no es solo militar sino doméstico: dormir, desplazarse o llevar a los niños al colegio sigue dependiendo de alertas aéreas, refugios y de la capacidad del Estado para responder a ataques cada vez más imprevisibles. Y para Ucrania, cada ofensiva de este tipo refuerza una realidad incómoda: Moscú conserva capacidad para seguir presionando en la retaguardia, incluso cuando el frente parece centrado en otros puntos del conflicto.

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