Alemania remonta a Costa de Marfil y avanza con un doblete decisivo de Undav

Imagen: El País
Alemania tuvo que remontar ante Costa de Marfil para sellar su pase a los dieciseisavos del Mundial 2026. Un doblete de Nicklas Undav cambió un partido que se había complicado tras el gol inicial de Kessié.
Alemania resolvió con sufrimiento un duelo que se le había torcido demasiado pronto y terminó imponiéndose a Costa de Marfil gracias a un doblete de Nicklas Undav, suficiente para asegurar la clasificación a los dieciseisavos de final del Mundial 2026. El equipo de Julian Nagelsmann arrancó por detrás en el marcador después del tanto de Franck Kessié en el primer acto, pero encontró respuesta en la segunda parte y sacó adelante un partido que, por momentos, amenazó con convertirse en un tropiezo de peso para una selección obligada a pelear por todo.
El desarrollo del encuentro dejó una lectura clara: Alemania tuvo que ajustar el plan, acelerar el ritmo y asumir más riesgo para romper la resistencia de una Costa de Marfil que no se limitó a defenderse. Kessié adelantó a la selección africana y obligó a los alemanes a jugar con la presión añadida de tener que remontar. Ahí apareció Undav, que firmó dos goles decisivos y se convirtió en el nombre propio de una victoria que vale mucho más que tres puntos, porque despeja el camino en la fase de grupos y evita que el torneo se convierta en una carrera de desgaste desde muy temprano.
Más allá del resultado, el partido deja una señal que conviene leer con calma: Alemania ganó, sí, pero no lo hizo desde la autoridad aplastante que históricamente se le exige a una potencia como la suya. Y eso importa porque en los torneos grandes la diferencia no siempre la marca el talento, sino la capacidad de responder cuando el guion se rompe. Nagelsmann necesitaba un triunfo que reforzara la confianza del grupo y le diera margen para ordenar la siguiente fase, mientras Costa de Marfil dejó claro que puede competir de tú a tú con rivales de máximo nivel si logra sostener su intensidad y aprovechar mejor sus momentos.
Para Alemania, la clasificación a la siguiente ronda es una buena noticia, pero también un aviso: en este Mundial no le bastará con reaccionar tarde. Tendrá que aprender a imponer condiciones antes de que el rival le obligue a correr detrás del marcador. Para Costa de Marfil, la derrota duele, aunque el partido también confirma que su techo competitivo es más alto de lo que muchos suponían. En un torneo donde cada error se paga caro, ambas selecciones salen con una lección útil: en la élite, sobrevivir a una mala noche puede ser tan importante como dominar una buena.


