Alemania reaccionó a tiempo, derrotó a Costa de Marfil y avanzó en el Mundial 2026
Imagen: infobae
Alemania sobrevivió a un partido que se le había puesto cuesta arriba y terminó venciendo 2-1 a Costa de Marfil con un doblete de Deniz Undav. El resultado le aseguró el pase a los 16avos del Mundial 2026 y confirmó su capacidad para resolver bajo presión.
Alemania tuvo que remar desde atrás, pero terminó encontrando una victoria de esas que pesan en un Mundial: le ganó 2-1 a Costa de Marfil en la última jugada y selló su clasificación a los 16avos de final. Según informó infobae, el equipo africano se había adelantado con un tanto de Frank Kessié, pero la reacción alemana llegó con el ingreso de Deniz Undav, que cambió por completo el rumbo del partido y firmó un doblete decisivo.
El desarrollo del encuentro dejó una lectura clara: Alemania no dominó el trámite de principio a fin, pero sí mostró una virtud que suele separar a los candidatos de los equipos que se quedan en el camino, la capacidad de sostenerse cuando el plan inicial se rompe. Costa de Marfil golpeó primero y obligó al conjunto europeo a jugar con ansiedad, una situación que en torneos cortos suele castigar duro. Sin embargo, la banca alemana respondió con peso propio y Undav, desde el recambio, se convirtió en la figura de la noche al anotar los dos goles que dieron vuelta el marcador.
Más allá del resultado puntual, el triunfo tiene valor en el contexto del Mundial 2026, una edición que amplía el cuadro y eleva la exigencia de cada fase. Clasificar a los 16avos no es solo un trámite administrativo: en un certamen con más selecciones y más margen para el error, cada partido sirve para medir profundidad de plantel, respuestas tácticas y temple competitivo. Alemania, una selección acostumbrada a jugar bajo la lupa, necesitaba una señal de carácter para sostener su candidatura, y la consiguió en un cierre dramático que puede fortalecer su confianza para lo que viene. Para Costa de Marfil, en cambio, la derrota deja la sensación de haber estado cerca de dar un golpe importante, pero también de no haber administrado una ventaja que pudo cambiarle el mapa al grupo.
El mensaje que deja este cruce es simple y, al mismo tiempo, revelador: en un Mundial ya no alcanza con empezar bien o controlar tramos largos del juego. Hay que saber sufrir, ajustar y golpear cuando aparece la oportunidad. Alemania lo hizo sobre el final y se llevó no solo tres puntos, sino también una prueba de carácter que puede valer más adelante cuando el torneo apriete de verdad.



