Deluque pide que la pelea política en el Senado no frene la agenda del nuevo gobierno
Imagen: El Tiempo - Política
Alfredo Deluque, aspirante a la Presidencia del Senado, pidió que la puja entre el Centro Democrático y los acuerdos políticos no termine frenando la agenda del nuevo gobierno. El mensaje revela una tensión que puede marcar el arranque legislativo y la gobernabilidad.
La pelea por los acuerdos políticos en el Congreso ya empezó a dejar una advertencia de fondo: que las tensiones partidistas no terminen saboteando la agenda del nuevo gobierno. Ese fue, en esencia, el mensaje de Alfredo Deluque, senador y aspirante a la Presidencia del Senado, al referirse a la disputa que hoy enfrenta al Centro Democrático con distintas fuerzas que negocian la conducción de la corporación.
Según informó El Tiempo - Política, Deluque puso el foco en un punto que suele quedar atrapado en la retórica de la guerra de bloques: más allá de quién controle la mesa directiva o cómo se repartan los respaldos internos, lo decisivo será si el Congreso logra funcionar como un escenario de gobernabilidad y no como un campo de veto permanente. El senador expresó su deseo de que la discusión política no termine contagiando de parálisis la relación entre el Legislativo y la Casa de Nariño, justo cuando arrancan definiciones clave para el nuevo gobierno.
El comentario no es menor. En Colombia, la Presidencia del Senado no solo tiene peso simbólico; también ordena el pulso del debate legislativo, fija ritmos, facilita o entorpece consensos y, en la práctica, puede convertirse en un termómetro de la fortaleza política del gobierno de turno. Por eso, cada negociación alrededor de esa silla se lee como una prueba de poder entre partidos, pero también como un anticipo de lo que podría pasar con las reformas, los proyectos prioritarios y la capacidad del Ejecutivo para construir mayorías estables. Si la relación entre bancadas se envenena desde el comienzo, el costo no lo pagan solo los dirigentes: lo terminan sintiendo los ciudadanos cuando se retrasan decisiones sobre seguridad, economía, salud, pensiones o inversión social.
La postura de Deluque también deja ver una realidad más amplia: el Congreso colombiano sigue siendo un espacio donde la gobernabilidad depende menos de las mayorías absolutas que de la capacidad de negociación permanente. En ese contexto, el choque entre el Centro Democrático y los acuerdos políticos no es un episodio aislado, sino una muestra de cómo las fuerzas tradicionales y de oposición intentan reacomodarse frente a un nuevo ciclo de poder. La pregunta de fondo es si prevalecerá la lógica de bloqueos o si, por cálculo político o sentido institucional, los partidos optarán por dejar caminar la agenda legislativa. En un país con tantas promesas aplazadas, esa diferencia no es técnica: es profundamente política.



