Henríquez gana la presidencia del Senado en votación marcada por apoyo del Pacto Histórico
Imagen: El Tiempo - Política
Honorio Henríquez, del Centro Democrático, se quedó con la presidencia del Senado tras derrotar a Alfredo Deluque por 56 votos contra 45. La elección dejó una señal política incómoda: el Pacto Histórico terminó inclinando la balanza a favor de la oposición.
Honorio Henríquez, senador del Centro Democrático, ganó la presidencia del Senado al imponerse sobre Alfredo Deluque, de La U, en una votación cerrada que terminó 56 a 45. El resultado no solo reconfigura el control de la mesa directiva en el Capitolio, sino que deja una lectura política de fondo: el Pacto Histórico, que en teoría representa al bloque de gobierno, terminó respaldando al aspirante uribista en una jugada que cambió el rumbo de la elección.
Deluque aceptó la derrota sin elevar el tono y la describió como una expresión legítima de la voluntad mayoritaria del Senado. Su postura buscó cerrar la jornada con una señal de institucionalidad, pero el dato duro pesa más que el gesto: Henríquez reunió once votos adicionales y logró consolidar una mayoría suficiente para quedarse con una de las posiciones más influyentes de la agenda legislativa. En una corporación donde cada silla en la mesa directiva puede marcar el ritmo del debate, el margen de victoria importa tanto como el ganador.
Lo sucedido refleja, además, la fragilidad de las coaliciones parlamentarias en Colombia. El Senado viene funcionando en medio de acuerdos cambiantes, cálculos tácticos y respaldos cruzados que muchas veces desdibujan las líneas entre gobierno, oposición e independientes. Que el Pacto Histórico terminara ayudando a elegir a un candidato del Centro Democrático es un síntoma de ese reacomodo permanente: las alianzas ya no se leen solo por afinidad ideológica, sino por conveniencia legislativa, mensajes hacia el Ejecutivo y disputas internas por el control de la agenda. Para la ciudadanía, esto importa porque la presidencia del Senado incide en el trámite de reformas, en la conformación del orden del día y en el tono político con el que se enfrenta al Gobierno.
Más allá del resultado inmediato, la elección deja una advertencia sobre el clima que se avecina en el Congreso. Si el oficialismo no logra disciplinar sus apoyos y la oposición sigue encontrando fisuras dentro de los bloques rivales, la gobernabilidad legislativa se moverá sobre terreno inestable. En ese escenario, cada votación importante será también una prueba de lealtades, y no solo un trámite institucional. Lo ocurrido hoy en el Senado confirma que, en Colombia, las mayorías no siempre se construyen por coherencia política; muchas veces se arman voto a voto, con costos que se sienten después en la relación entre el Congreso, el Gobierno y el país.




