Colombia

Alias Leito habría muerto al instalar un campo minado en Amalfi, según Antioquia

Hace 55 minutos

El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, informó de manera preliminar que alias Leito, señalado como presunto cabecilla de disidencias de las Farc, habría muerto en Amalfi al instalar un campo minado. Otras seis personas del grupo quedaron lesionadas en una zona rural del nordeste.

La versión preliminar que entregó el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, apunta a que alias Leito, presunto cabecilla de una estructura disidente de las Farc, habría muerto en medio de la instalación de un campo minado en zona rural de Amalfi, en el nordeste del departamento. Según ese reporte, el hecho también dejó a seis personas lesionadas dentro del mismo grupo, en un nuevo episodio que exhibe la persistencia de los artefactos explosivos como herramienta de guerra en territorios donde el control armado sigue disputado.

De acuerdo con la información conocida hasta ahora, el caso se produjo en un sector rural del municipio, una zona que en los últimos años ha estado expuesta a la presión de grupos armados ilegales y a dinámicas de violencia asociadas a la disputa por corredores estratégicos. Rendón entregó los detalles de manera preliminar, por lo que aún falta claridad sobre las circunstancias exactas del operativo, la identidad plena de los afectados y el alcance real del hecho, que en cualquier caso vuelve a poner sobre la mesa el deterioro de la seguridad en áreas donde la presencia institucional es débil o intermitente.

Más allá del nombre propio de alias Leito, el episodio importa porque refleja una de las peores herencias del conflicto armado colombiano: la expansión de minas y explosivos improvisados, que no solo golpean a combatientes sino que terminan afectando a campesinos, líderes comunitarios y familias enteras que viven o transitan por estas zonas. En departamentos como Antioquia, donde confluyen economías ilegales, disputa territorial y fragmentación de grupos armados, la instalación de campos minados sigue siendo una señal de control violento del territorio y de desprecio por cualquier límite humanitario. Para la población civil, el riesgo es inmediato: caminos cerrados, movilidad restringida, miedo permanente y una amenaza que puede explotar en cualquier momento.

El reporte del gobernador también deja una pregunta de fondo sobre la capacidad del Estado para anticipar y contener estas estructuras en regiones apartadas. Si se confirma la muerte de alias Leito, el hecho podría alterar la dinámica interna de esa facción armada, pero no necesariamente reducir la violencia en el territorio; en muchos casos, la salida de un mando abre disputas por el control y reactiva las agresiones contra comunidades. Por eso, más que un episodio aislado, lo ocurrido en Amalfi debe leerse como una alerta sobre la continuidad de la guerra de baja intensidad en Antioquia y sobre el costo cotidiano que pagan los habitantes de municipios rurales que siguen viviendo entre explosivos, miedo y ausencia estatal.

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