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Almeida bajará el IBI al mínimo permitido en Madrid

Hace 14 horas
Almeida bajará el IBI al mínimo permitido en Madrid

Imagen: El País

Madrid volverá a bajar el IBI al mínimo legal el próximo año, según anunció José Luis Martínez-Almeida, en una decisión que aliviará ligeramente la factura fiscal de los propietarios. La rebaja llega mientras el Ayuntamiento advierte de un sobrecoste de siete millones en el servicio de basuras.

El Ayuntamiento de Madrid volverá a recortar el Impuesto sobre Bienes Inmuebles hasta el mínimo permitido por la ley. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, anunció que el tipo pasará del 0,414% al 0,4% el próximo año, una rebaja modesta en términos porcentuales pero con impacto directo en miles de recibos domésticos y empresariales de la capital.

La medida se presenta en paralelo a un aumento del gasto asociado al servicio de recogida y gestión de basuras, cuyo coste crecerá en siete millones de euros, según la información difundida por el Consistorio. Ese desajuste resume la tensión que atraviesan los presupuestos municipales en muchas grandes ciudades: por un lado, la presión política para contener impuestos; por el otro, la subida de los costes de servicios básicos que no dejan de encarecerse por la inflación, la logística y las exigencias ambientales.

En la práctica, la rebaja del IBI funciona también como un mensaje político. Almeida busca reforzar su perfil de gestor que reduce la carga fiscal, una bandera habitual del Partido Popular en las administraciones donde gobierna. Pero el alivio para el contribuyente será limitado, mientras que el Ayuntamiento seguirá afrontando una factura creciente en áreas esenciales como limpieza urbana, recogida de residuos y mantenimiento del espacio público. Ahí está la clave de fondo: bajar impuestos es más sencillo de anunciar que sostener el equilibrio financiero cuando los servicios cuestan cada vez más.

La decisión se inscribe además en el debate más amplio sobre cómo deben financiarse los ayuntamientos en España. Madrid, como otras grandes capitales, depende de un delicado reparto entre ingresos propios, transferencias y tasas municipales. Si el coste de servicios como las basuras sigue subiendo, la discusión dejará de ser solo contable y se volverá política: quién paga la ciudad, cuánto paga y qué calidad de servicios está dispuesto a aceptar el vecino a cambio de una menor presión fiscal.

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