Política

Leyva lleva a Washington sus denuncias contra Petro y eleva la presión política

Hace 3 horas

Álvaro Leyva volvió a mover el tablero político al enviar una carta a Marco Rubio para insistir en sus denuncias contra Gustavo Petro. Según dijo, también remitió una copia a Todd Blanche, junto con expedientes de respaldo.

Álvaro Leyva elevó de nuevo el tono de su ofensiva contra Gustavo Petro al enviar una carta al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, para reiterar denuncias que, según él, apuntan a una “intención dolosa de minar la democracia” en Colombia. La novedad no está solo en el contenido político del mensaje, sino en el destinatario: el excanciller decidió llevar sus señalamientos a uno de los funcionarios más influyentes de la administración estadounidense, un gesto que busca internacionalizar una disputa que hasta ahora se ha movido sobre todo en el terreno interno.

De acuerdo con información conocida por El Tiempo - Política, Leyva también afirmó que Todd Blanche, identificado como fiscal general encargado, recibió una copia de la comunicación acompañada de expedientes. Esa precisión no es menor. En política, adjuntar documentos y escalar una denuncia a autoridades extranjeras suele ser una señal de que el denunciante quiere dejar de hablar solo para el debate público y empezar a construir una narrativa de mayor peso institucional. En otras palabras: Leyva no está simplemente opinando sobre Petro, está intentando sostener una acusación con soporte documental y buscar eco fuera de Colombia.

El movimiento debe leerse en un contexto más amplio. Leyva, una figura con larga trayectoria en la diplomacia y la política colombiana, ha mantenido una relación cada vez más distante y crítica con el gobierno de Petro. Sus denuncias, además, llegan en un momento de alta sensibilidad para el Ejecutivo, que enfrenta cuestionamientos por su gestión, sus tensiones con distintos sectores del Estado y la creciente polarización alrededor de su proyecto político. Que un excanciller acuda a Washington para insistir en esos señalamientos abre una discusión incómoda: hasta qué punto esta estrategia pretende alertar sobre riesgos democráticos y hasta qué punto busca también erosionar la legitimidad del presidente en escenarios donde Colombia observa con atención, pero Estados Unidos también tiene intereses directos.

Más allá de la disputa personal o política entre Leyva y Petro, el episodio importa porque cruza dos planos delicados: la estabilidad institucional colombiana y la relación con Washington. Cuando un exfuncionario de alto nivel decide enviar expedientes a autoridades estadounidenses, el mensaje es doble: hacia afuera, intenta activar una alarma diplomática; hacia adentro, busca presionar al gobierno en el terreno de la opinión pública y la reputación internacional. El efecto real dependerá de si esas denuncias encuentran sustento verificable o si terminan siendo parte de la ya abundante batalla política que hoy define buena parte de la conversación nacional en Colombia.

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