Política

Uribe revive su receta económica: menos impuestos y un Estado más reducido

Hace 1 hora

Álvaro Uribe volvió a intervenir en el debate económico con una propuesta que busca reducir impuestos y achicar el Estado como receta para reactivar la economía. El mensaje, emitido mientras se espera su definición sobre la posesión de Abelardo De La Espriella, reabre la discusión sobre el rumbo fiscal del país.

Álvaro Uribe puso sobre la mesa una fórmula conocida de la derecha económica colombiana: menos impuestos y un Estado más pequeño para intentar mover la economía. El expresidente aseguró que esa será una tarea que el Centro Democrático respaldará, en un mensaje que llega en un momento de desaceleración y de creciente presión sobre las finanzas públicas, y que vuelve a instalar el debate sobre si la salida al estancamiento pasa por aliviar al sector privado o por reforzar la capacidad del Estado.

La intervención de Uribe no ocurrió en el vacío. Según informó El Tiempo - Política, el exmandatario se refirió al momento económico del país mientras continúa la expectativa por su posible asistencia a la posesión de Abelardo De La Espriella, un detalle político que le da contexto al pronunciamiento y evidencia que el uribismo sigue activo en la discusión pública. Su tesis apunta a un diagnóstico que su sector ha defendido durante años: que la carga tributaria y el tamaño de la burocracia desincentivan la inversión, frenan la creación de empleo y terminan afectando a la economía real. En otras palabras, menos tributos y menos Estado, a cambio de más dinamismo empresarial.

La propuesta, sin embargo, no es neutra ni simple. En Colombia, hablar de bajar impuestos en medio de un Estado con déficit, necesidades sociales persistentes y una economía que aún no despega del todo implica abrir una discusión de fondo sobre quién paga la cuenta y qué servicios podrían verse comprometidos. Ese es el punto político y fiscal que Uribe revive: para sus defensores, se trata de liberar la actividad productiva; para sus críticos, de una receta que puede debilitar aún más la capacidad del Estado para financiar inversión social, infraestructura y seguridad. El debate importa porque no solo define una postura ideológica, sino el tipo de país que se intenta construir en medio de una coyuntura marcada por la desconfianza empresarial y la fatiga ciudadana frente al costo de vida.

Más allá de la coyuntura electoral y de la escena política que rodea a la eventual asistencia de Uribe a la posesión de De La Espriella, su pronunciamiento anticipa una discusión que seguirá creciendo en los próximos meses: cómo reactivar la economía sin comprometer la estabilidad fiscal. En un país donde las promesas de crecimiento suelen enfrentarse a la realidad de un recaudo ajustado y una desigualdad estructural, cualquier propuesta de alivio tributario obliga a responder una pregunta incómoda: si el Estado se reduce, ¿quién asume lo que deja de hacer?

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