Angie Rodríguez se reunió con denunciante de presunta red en gobierno Petro
Imagen: El Tiempo - Política
Angie Rodríguez, exdirectora del Dapre, sostuvo una reunión con Deicy Jiménez, la mujer que denunció una supuesta red de explotación sexual en el gobierno de Gustavo Petro. El encuentro vuelve a poner bajo escrutinio las denuncias sobre presuntas irregularidades en la Casa de Nariño.
La exdirectora del Departamento Administrativo de la Presidencia, Angie Rodríguez, se reunió con Deicy Jiménez, la mujer que ha señalado la existencia de una supuesta red de explotación sexual al interior del gobierno de Gustavo Petro. El encuentro, revelado por El Tiempo - Política, vuelve a poner en primer plano una serie de denuncias que han golpeado la imagen de la Presidencia y que, por ahora, siguen en el terreno de las acusaciones y los señalamientos cruzados.
De acuerdo con la información conocida, tanto Rodríguez como Jiménez han denunciado presuntas irregularidades en la administración presidencial. Esa coincidencia no es menor: en la práctica, muestra que dentro y fuera del círculo de gobierno persisten fisuras, tensiones y relatos que alimentan la controversia sobre lo que ocurre en la Casa de Nariño. Aunque no se han detallado públicamente los términos exactos de la reunión ni si de ella surgieron nuevas revelaciones, el simple hecho de que ambas figuras se hayan encontrado da cuenta de un escenario político enrarecido y todavía abierto.
El caso importa porque toca una de las zonas más sensibles del poder: la Presidencia. Cualquier denuncia sobre supuestas redes de explotación, favoritismos o irregularidades administrativas no solo compromete la credibilidad del gobierno, sino que también amplifica la presión sobre las instituciones encargadas de verificar los hechos. En un país donde las acusaciones de corrupción y abuso suelen avanzar más rápido que las investigaciones, la falta de claridad termina profundizando la desconfianza ciudadana. Para el gobierno Petro, estas denuncias representan un costo político que no se mide solo en titulares, sino en gobernabilidad.
La reunión entre Rodríguez y Jiménez no cierra nada; al contrario, abre nuevas preguntas sobre quiénes sabían qué, cuándo lo supieron y si las denuncias han sido atendidas con la seriedad que exigen. Mientras no haya respuestas verificables, el episodio seguirá alimentando una narrativa incómoda para el Ejecutivo: la de un poder sometido a sospechas internas, expuesto a denuncias que erosionan su legitimidad y que, por su gravedad, difícilmente desaparecerán del debate público.



