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Arabia Saudita, Turquía y Pakistán activan su pacto y alistan tropas

Hace 2 horas

Arabia Saudita, Turquía y Pakistán empezaron a activar su pacto de defensa y alistan el despliegue de tropas en territorio saudita, según informó Infobae Mundo. El movimiento llega tras el anuncio del Gobierno yemení de una nueva campaña para recuperar zonas controladas por los rebeldes.

La llamada Alianza de La Meca dejó de ser una declaración diplomática y empezó a traducirse en movimientos militares concretos. Arabia Saudita, Turquía y Pakistán activaron su pacto de defensa y preparan el despliegue de tropas en territorio saudita, una decisión que eleva la tensión en una región ya golpeada por la guerra en Yemen y por la disputa geopolítica entre potencias musulmanas que buscan mayor margen de influencia.

De acuerdo con lo informado por Infobae Mundo, la decisión se produjo apenas un día después de que el Gobierno yemení anunciara el inicio de una campaña para intentar recuperar territorios en manos de los rebeldes. Ese dato es clave porque sugiere una respuesta coordinada frente a un escenario que puede escalar con rapidez: por un lado, el avance de las fuerzas leales a Saná y, por otro, la consolidación de una arquitectura de defensa que involucra a tres países con peso militar, político y religioso en Medio Oriente y Asia meridional.

El pacto, firmado el 7 de agosto, apunta a convertir en acciones concretas una alianza que hasta ahora operaba en el terreno de la diplomacia. Arabia Saudita busca respaldo para proteger sus fronteras y blindar su papel regional; Turquía amplía su capacidad de proyección fuera de su vecindario inmediato; y Pakistán refuerza su condición de actor militar con capacidad de intervención en escenarios de mayoría musulmana. La movida también envía una señal hacia Irán y hacia los grupos armados que operan en Yemen, donde cada ajuste de fuerza puede alterar el equilibrio frágil que sostiene el conflicto.

Más allá del lenguaje de cooperación, lo que está en juego es el tipo de orden que intentan imponer estas capitales sobre una guerra que ha desbordado a Yemen y ha tenido consecuencias humanitarias enormes para la población civil. Si el despliegue se concreta, no solo habrá más presión sobre los rebeldes, sino también un aumento del riesgo de una regionalización del conflicto. En términos prácticos, eso significa más incertidumbre para millones de yemeníes y una nueva prueba para la capacidad de contención de Medio Oriente, donde las alianzas ya no se miden solo por comunicados, sino por tropas en el terreno.

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