Colombia

Asesinan a contratista de Ecopetrol dentro de planta en Barrancabermeja

Hace 1 hora

Un contratista de Ecopetrol fue asesinado de madrugada dentro de la Planta Nueva de Barrancabermeja, en un ataque ejecutado por hombres encapuchados que entraron a buscarlo de forma directa. Las autoridades ofrecen recompensa mientras crece la alarma por la seguridad en el principal puerto petrolero del Magdalena Medio.

Un contratista de Ecopetrol fue asesinado en la madrugada de este viernes dentro de la Planta Nueva, en Barrancabermeja, luego de que un grupo de hombres encapuchados ingresara a las instalaciones, preguntara por él y lo atacara frente a sus compañeros de trabajo. El crimen, ocurrido en un espacio industrial bajo estrictos controles de acceso, golpea de nuevo la seguridad en el corazón petrolero del Magdalena Medio y deja en evidencia la vulnerabilidad de quienes trabajan en operaciones estratégicas de la compañía.

De acuerdo con la información conocida hasta ahora, los atacantes llegaron de madrugada, localizaron de manera precisa al maquinista y dispararon contra él antes de huir. La víctima cumplía labores junto a otros empleados cuando fue sorprendida por los agresores, lo que refuerza la hipótesis de que no se trató de un hecho aleatorio sino de una acción dirigida. Las autoridades ofrecieron una recompensa para obtener información que permita identificar y capturar a los responsables, mientras avanzan las primeras verificaciones sobre cómo lograron entrar a la planta.

El caso vuelve a poner bajo la lupa el deterioro de la seguridad en Barrancabermeja, una ciudad marcada por la presencia histórica de la industria petrolera y también por disputas criminales que han golpeado a trabajadores, contratistas y comunidades vecinas. Cuando un ataque de este tipo ocurre dentro de una instalación de Ecopetrol, el mensaje es inquietante: no solo se trata de un homicidio más, sino de una señal de que las capacidades de protección en infraestructuras críticas siguen siendo insuficientes. Para los trabajadores y sus familias, el impacto es inmediato; para la región, es una alerta sobre el costo humano de la violencia que sigue rondando a uno de los enclaves económicos más importantes de Colombia.

Ecopetrol y las autoridades locales enfrentan ahora una presión doble: esclarecer quién ordenó y ejecutó el asesinato, y explicar por qué un grupo armado pudo entrar, identificar a su objetivo y salir sin ser detenido. En una ciudad donde la industria petrolera mueve empleo, contratos y actividad económica, cada ataque como este erosiona la confianza de los trabajadores y alimenta el miedo a que la violencia se normalice incluso en espacios que deberían estar blindados.

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