Bucaramanga mantiene el pico y placa este viernes: así regirá la restricción
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Bucaramanga cerrará la semana con el pico y placa vigente este viernes 25 de septiembre de 2026, una medida que seguirá limitando la movilidad durante 14 horas. La restricción aplica entre las 6:00 a. m. y las 8:00 p. m., en una jornada que obliga a miles de conductores a revisar su placa antes de salir.
Bucaramanga cerrará la semana con el pico y placa en firme este viernes 25 de septiembre de 2026, una medida que seguirá marcando el ritmo de la movilidad en la ciudad desde las 6:00 de la mañana hasta las 8:00 de la noche. La restricción, que afecta a buena parte de los conductores particulares, vuelve a poner sobre la mesa un problema que en las capitales intermedias de Colombia sigue siendo cotidiano: el choque entre el crecimiento del parque automotor y la capacidad real de las vías para absorberlo.
De acuerdo con la información publicada por El Tiempo (Colombia), los conductores deben revisar con atención si su vehículo está cobijado por la medida antes de salir, porque el horario completo de restricción cubre casi toda la jornada laboral. En una ciudad donde los desplazamientos cruzan zonas residenciales, corredores comerciales y puntos de alta congestión, el pico y placa no es un asunto menor: define horarios, encarece los traslados alternativos y obliga a muchas familias a reorganizar su rutina para evitar sanciones.
Más allá del caso puntual de este viernes, la persistencia de esta restricción revela algo más profundo sobre Bucaramanga y su área metropolitana: la movilidad sigue dependiendo de medidas de control más que de soluciones estructurales. Eso significa que, mientras no haya una red más robusta de transporte público, mejor integración entre municipios y una planeación vial acorde con la demanda, el pico y placa seguirá siendo una herramienta de alivio temporal y no una respuesta de fondo. Para los ciudadanos, el efecto es inmediato: menos libertad para moverse, más tiempo en la vía y una vigilancia constante sobre el calendario de restricción.
En la práctica, este tipo de medidas termina impactando al trabajador que madruga, al comerciante que depende del carro para repartir mercancía y al estudiante o padre de familia que ajusta sus recorridos según la placa. Por eso, aunque el aviso parezca rutinario, su efecto es real y directo: en ciudades como Bucaramanga, un viernes con pico y placa no solo cambia la circulación, también cambia la economía diaria de miles de personas.




