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El Madrid remonta a la Roma tras romper su doble pivote

Hace 6 horas
El Madrid remonta a la Roma tras romper su doble pivote

Imagen: El País

El Real Madrid volvió a encontrar oxígeno en la Champions al desmontar el doble pivote Tchouameni-Valverde, una maniobra de urgencia que le permitió remontar ante la Roma. La decisión reabre el debate sobre el modelo de juego y sobre cuánto depende el equipo de sus ajustes improvisados.

El Real Madrid volvió a salir vivo de una noche europea gracias a un ajuste táctico de emergencia que cambió el rumbo del partido ante la Roma. La decisión de desarmar el doble pivote formado por Aurélien Tchouaméni y Federico Valverde le permitió al equipo blanco recuperar control, avanzar metros y encontrar la remontada que estaba necesitando para seguir con pulso en la Champions.

La apuesta no fue estética ni planeada como un guion de autor, sino una corrección de urgencia. Según la información de El País, el desmonte de esa línea media devolvió al Madrid una estructura más útil para atacar y para sostener la presión tras pérdida, dos aspectos que habían quedado atascados con un centro del campo demasiado rígido. Con más conexión entre líneas, el equipo logró acercarse mejor al área rival y convertir una noche que apuntaba a complicarse en un triunfo de alivio.

Lo relevante de esta victoria no es solo el resultado, sino lo que revela sobre el Madrid de este tramo de temporada: su capacidad para sobrevivir incluso cuando el plan inicial no funciona. En el fondo, la historia vuelve a situar a Carlo Ancelotti —o al banquillo blanco, si se prefiere mirar el asunto desde la idea más amplia— ante la misma pregunta de siempre: hasta qué punto el equipo puede sostener un proyecto reconocible y cuánto depende todavía de soluciones coyunturales. La remontada frente a la Roma, impulsada por una reconfiguración en el centro del campo, refuerza la sensación de que el Madrid sigue siendo más peligroso cuando convierte el partido en una sucesión de adaptaciones que cuando se ata a una fórmula fija.

Para el club, el triunfo tiene un valor que va más allá de los tres puntos o del pase de ronda. En una Champions donde cada error se paga caro, ganar desde la improvisación también es una señal de poder competitivo. Pero la otra lectura, más incómoda, es que el Madrid sigue encontrando respuestas en el laboratorio de emergencia antes que en una idea estable. Y ese es precisamente el tipo de equilibrio que puede sostener una remontada, aunque también dejar abierta la duda sobre cuánto margen tendrá frente a rivales de mayor colmillo en las siguientes eliminatorias.

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