Colombia

Solo 2,77 %: el asilo de colombianos en EE. UU. se hunde y expone el filtro migratorio

Hace 11 horas

La aprobación de asilo para colombianos en Estados Unidos cayó a 2,77 % en 2026, un nivel que confirma el endurecimiento del sistema y deja a miles de solicitantes frente a un muro casi imposible de superar.

La puerta del asilo en Estados Unidos se está cerrando para los colombianos. En 2026, la tasa de aprobación de estas solicitudes cayó a apenas 2,77 %, un mínimo que refleja no solo más rechazos, sino también una lectura cada vez más estricta de los casos que llegan a revisión. Según informó Infobae Colombia, el dato reaviva la discusión sobre quién logra protección real y quién termina atrapado en un sistema que, en la práctica, filtra con mucha más dureza de la que admite el debate público.

El número es duro por sí mismo, pero lo es más cuando se mira en perspectiva: de cada cien colombianos que pidieron asilo, menos de tres obtuvieron respuesta favorable. Eso significa que la gran mayoría se quedó por fuera de una figura que, en teoría, existe para quienes pueden demostrar persecución por motivos políticos, religiosos, de nacionalidad, pertenencia a un grupo social o por sus opiniones. En un contexto de crecientes rechazos, cada expediente debe sostenerse con pruebas sólidas, coherencia narrativa y una historia que encaje dentro de los estándares legales estadounidenses, algo que para muchos migrantes resulta difícil de construir después de salir de forma urgente, con pocos documentos y bajo presión.

El caso de Beto Coral volvió a llevar este tema al centro de la conversación porque recuerda que el asilo no es solo una cifra en una estadística, sino un recurso legal que se convierte en salvavidas, o en callejón sin salida, para quienes creen necesitar protección. Su situación sirve como termómetro de un debate mayor: hasta qué punto Estados Unidos está reconociendo riesgos reales que enfrentan algunos colombianos y hasta qué punto está cerrando la puerta por desconfianza o por una interpretación cada vez más restrictiva de la norma. Para Colombia, esto importa porque miles de personas siguen viendo en el asilo una salida ante amenazas, violencia o persecución; para Estados Unidos, porque el sistema migratorio se enfrenta al reto de distinguir entre solicitudes débiles, casos mal sustentados y expedientes que sí revelan peligro real.

Más allá del expediente individual, la caída a 2,77 % deja una advertencia política y social: pedir asilo no garantiza nada, y cada vez menos. Para los colombianos que hoy contemplan esa ruta, el mensaje es claro y duro: el sistema estadounidense exige más que una narrativa de miedo; exige evidencia, consistencia y un caso capaz de resistir un escrutinio cada vez más riguroso. En otras palabras, el asilo dejó de ser una esperanza amplia para convertirse en una batalla legal de altísimo riesgo, donde la mayoría queda en la vereda de la negación.

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