Atentado contra exalcalde de Jamundí deja un escolta muerto
Imagen: El Tiempo (Colombia)
El exalcalde de Jamundí, Andrés Felipe Ramírez, fue víctima de un atentado sicarial que terminó con la muerte de uno de sus escoltas. La denuncia la hizo el senador Duvalier Sánchez tras sostener un encuentro político con el exmandatario.
El exalcalde de Jamundí, Andrés Felipe Ramírez, fue atacado en un atentado sicarial que dejó como saldo el asesinato de uno de sus escoltas, en un hecho que vuelve a encender las alarmas por la violencia política y criminal en el Valle del Cauca. La denuncia fue hecha por el senador Duvalier Sánchez, quien informó del crimen luego de sostener un encuentro político con el exmandatario local.
De acuerdo con lo conocido hasta ahora, el ataque no solo puso en riesgo la vida de Ramírez, sino que terminó cobrando la de un integrante de su esquema de seguridad. La información divulgada por Sánchez introduce un elemento político relevante: el episodio ocurrió en medio de una agenda de reuniones que suele acompañar a figuras públicas en territorios donde la presión de actores armados y las amenazas a líderes siguen siendo parte del paisaje cotidiano.
Jamundí no es un municipio cualquiera en este mapa de violencia. Su ubicación, a pocos kilómetros de Cali y en una zona estratégica del suroccidente del país, lo ha convertido durante años en un territorio atravesado por disputas armadas, economías ilegales y una disputa permanente por el control social y territorial. Por eso, un ataque de esta naturaleza no puede leerse como un hecho aislado: habla de una fragilidad institucional que sigue exponiendo a políticos, exfuncionarios y a sus equipos de seguridad. Cuando un escolta termina muerto, el mensaje para la vida pública es inequívoco: hacer política en varios rincones de Colombia sigue siendo una actividad de alto riesgo.
El caso también obliga a mirar más allá del impacto inmediato. Si bien no se conocen aún todos los detalles del atentado, la denuncia hecha por un congresista sugiere que el hecho ya escaló al terreno político y seguramente abrirá preguntas sobre las condiciones de protección del exalcalde, la capacidad de respuesta de las autoridades y la persistencia de estructuras criminales que siguen actuando con impunidad. En un país donde la violencia contra líderes y exmandatarios locales ha sido un problema recurrente, lo ocurrido en Jamundí es otra señal de que la seguridad territorial sigue siendo una deuda pendiente del Estado.



