Ataque con drones contra estación de Policía en Nóvita agrava la alarma en el Chocó
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Un ataque con granadas lanzadas presuntamente desde drones sacudió este miércoles la estación de Policía de Nóvita, en el Chocó, en un hecho que eleva la alerta de seguridad en una de las regiones más golpeadas por la guerra. Por ahora, no se reportan muertos ni heridos.
La estación de Policía de Nóvita, en el departamento del Chocó, fue blanco este miércoles de un ataque que, según reportó El Tiempo (Colombia), habría involucrado el lanzamiento de seis granadas desde drones atribuidas al Eln. El hecho ocurrió pasadas las 10:30 de la mañana y, hasta el momento, no deja víctimas mortales ni personas heridas, aunque sí vuelve a poner en evidencia la fragilidad de la seguridad en una zona donde la población civil convive a diario con la presión de los grupos armados.
De acuerdo con la información conocida, el ataque se registró en horas de la mañana contra la sede policial de este municipio del occidente chocoano, un territorio donde la presencia del Estado ha sido históricamente débil y donde distintas estructuras ilegales disputan rutas, corredores y control social. Aunque no se ha confirmado oficialmente la totalidad de los detalles del ataque, la versión preliminar apunta al uso de drones como mecanismo para lanzar los explosivos, una modalidad que confirma la evolución táctica de los armados en Colombia y la dificultad cada vez mayor para anticipar este tipo de acciones.
Lo ocurrido en Nóvita no es un hecho aislado ni una simple acción contra una estación de Policía: es un síntoma de un problema más profundo. El Chocó sigue siendo uno de los departamentos más expuestos a la violencia por la presencia de grupos armados, economías ilegales y una institucionalidad que llega tarde o llega mal. Para los habitantes de municipios como Nóvita, este tipo de ataques no solo significa el riesgo inmediato de quedar en medio del fuego, sino también el deterioro de la vida cotidiana, el cierre de actividades, la restricción de la movilidad y el aumento del miedo como forma de control territorial. Si se confirma la autoría atribuida al Eln, el episodio también reforzaría la señal de que esa organización mantiene capacidad de presión armada en regiones estratégicas, justo cuando el país sigue discutiendo los límites de la política de seguridad y el alcance real de los diálogos con grupos insurgentes.




