Atentado en peaje de la vía Cali-Buga dejó daños y afectó la movilidad

Imagen: infobae colombia
Un atentado con explosivos afectó un peaje en la vía Cali-Buga durante la madrugada y dejó daños en dos casetas, además de una restricción parcial del tránsito. La Policía atribuye el ataque a dos hombres que habrían llegado en motocicleta roja.
Un atentado con explosivos contra el peaje de Río Blanco, en la vía Cali-Buga, alteró la movilidad durante la madrugada de este lunes y dejó daños materiales en dos casetas, además de un bloqueo parcial en uno de los corredores más transitados del Valle del Cauca. La Policía Nacional ubicó el ataque hacia las 3:45 a. m. en el kilómetro 36+500, dentro de la jurisdicción de Yotoco, un punto estratégico para el transporte entre el centro del Valle y el norte del departamento.
De acuerdo con la información preliminar, los responsables habrían llegado en una motocicleta roja y detonaron el artefacto en el área del peaje antes de huir. Por ahora no se reportan víctimas mortales ni heridos en la información divulgada inicialmente, pero el impacto dejó visibles afectaciones en la infraestructura de cobro y obligó a restringir el paso mientras las autoridades verificaban el sitio, aseguraban la zona y evaluaban el alcance del daño. En este tipo de hechos, la reacción temprana suele concentrarse en descartar nuevos explosivos, preservar evidencia y restablecer el flujo vehicular lo antes posible.
El ataque vuelve a poner sobre la mesa una realidad conocida pero no por eso menos preocupante: la infraestructura vial en Colombia sigue siendo un blanco sensible para actores armados, delincuencia organizada o estructuras que buscan enviar mensajes de presión o desestabilización. Un peaje atacado no solo representa una afectación económica para la concesión y una incomodidad para los conductores; también interrumpe el transporte de carga, retrasa viajes intermunicipales y encarece la operación logística en una región que depende del corredor Cali-Buga para mover alimentos, mercancías y pasajeros. Para los habitantes del Valle del Cauca, estos episodios significan más tiempo en carretera, más costos y una sensación de vulnerabilidad que no desaparece con la reapertura de la vía.
Las autoridades deberán establecer ahora si este atentado estuvo dirigido exclusivamente contra la infraestructura o si responde a una lógica más amplia de intimidación en la zona. La investigación será clave no solo para identificar a los autores materiales, sino para entender qué mensaje intentaban enviar y por qué eligieron un punto tan sensible para la movilidad regional. Mientras avanza la pesquisa, el caso deja una señal inequívoca: la seguridad en los corredores estratégicos sigue siendo un asunto pendiente para el Estado.



