Colombia

Galán anuncia los tres consorcios que disputarán la Línea 2 del Metro

Hace 21 minutos

Bogotá ya tiene definidos los tres consorcios que pelearán por la construcción de la Línea 2 del Metro. La megaobra subterránea, de 15,5 kilómetros y 11 estaciones, conectará la calle 72 con Fontanar del Río.

Bogotá dio un paso clave en la segunda línea del Metro: el alcalde Carlos Fernando Galán anunció que tres consorcios quedaron en carrera para disputar la construcción de una de las obras de infraestructura más ambiciosas de la ciudad. El proyecto contempla 15,5 kilómetros de recorrido y 11 estaciones, de las cuales diez serán subterráneas y una elevada, en un trazado que busca mover la movilidad del noroccidente capitalino a otra escala.

Según informó Infobae Colombia, la Línea 2 partirá en la calle 72 con avenida Caracas, seguirá por la calle 72 y la avenida Ciudad de Cali, y avanzará por el corredor de la ALO Norte hasta Fontanar del Río. La definición de los consorcios marca una fase decisiva en un proyecto que no solo cambia el mapa del transporte en Bogotá, sino que también abre una competencia por una obra que exigirá músculo financiero, capacidad técnica y experiencia en grandes sistemas férreos urbanos.

Más allá del anuncio, lo relevante es lo que representa para la ciudad: la Línea 2 busca ampliar la cobertura del Metro hacia sectores que hoy dependen de troncales saturadas, alimentadores insuficientes y largos tiempos de desplazamiento. En una capital donde el costo de moverse termina pesando en el bolsillo y en la productividad de millones de personas, una obra de esta magnitud se mide tanto por su ingeniería como por su impacto social. Si avanza sin tropiezos, esta línea puede convertirse en una pieza central del reordenamiento del transporte en Bogotá y en una prueba de fuego para la ejecución del proyecto metro en la ciudad.

La discusión ahora pasa de la promesa a la capacidad real de ejecución. Los consorcios deberán demostrar que pueden asumir una obra subterránea compleja, en una ciudad con historial de retrasos, debates contractuales y una ciudadanía que exige resultados visibles. Lo que está en juego no es solo una licitación: es la credibilidad de la segunda gran apuesta ferroviaria de Bogotá y la forma en que la capital resolverá, por fin, parte de su crisis estructural de movilidad.

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