Deportes

Cuadrado, Millonarios y la decisión que reabre dudas sobre la Dimayor

Hace 3 horas

La llegada de Juan Guillermo Cuadrado a Millonarios no solo encendió la ilusión azul: también abrió un debate sobre la decisión de la Dimayor de ajustar su sanción para permitirle jugar en la Liga. El caso ya enfrenta a Millonarios, Nacional y la hinchada al viejo dilema entre espectáculo y reglamento.

La presentación de Juan Guillermo Cuadrado en Millonarios quedó marcada desde el primer día por una decisión que va más allá del fichaje: la Dimayor ajustó el alcance de la sanción que arrastraba el volante tras su expulsión en la Coppa Italia, y con eso abrió la puerta para que el exseleccionado colombiano pueda debutar en la Liga. En el papel, es una buena noticia para el equipo embajador; en la práctica, también desató sospechas de trato favorable y reavivó una discusión incómoda sobre la uniformidad de las reglas en el fútbol colombiano.

Según informó www.colombia.com/deportes, la polémica nace porque Cuadrado venía de cumplir una sanción impuesta fuera del país, y su caso terminó revisado por la Dimayor en medio de su llegada al fútbol profesional colombiano. La lectura inmediata de varios sectores es clara: si la habilitación se resuelve a tiempo, Millonarios gana una pieza de enorme peso deportivo justo en un momento en el que el calendario puede ponerlo frente a rivales de alto perfil, como Nacional, e incluso en duelos que naturalmente alimentan comparaciones con figuras como James Rodríguez. Para el club capitalino, el impacto no es solo mediático; también es competitivo, porque un futbolista de su experiencia cambia la manera de jugar, de marcar y de administrar partidos cerrados.

Pero el asunto importa por una razón más grande que el nombre propio. Cuando una autoridad deportiva modifica o interpreta una sanción de manera que beneficia a un club en particular, la discusión deja de ser exclusivamente reglamentaria y se convierte en un problema de credibilidad institucional. En Colombia, donde la desconfianza hacia las decisiones de escritorio es vieja conocida, cualquier jugada administrativa que parezca acomodarse al espectáculo termina amplificando la sensación de que no todos compiten bajo las mismas condiciones. Y eso golpea no solo a quienes siguen a Millonarios o Nacional, sino al aficionado común que quiere un torneo predecible, transparente y sin zonas grises.

Al final, el caso Cuadrado es una prueba de fuego para la Dimayor: o logra explicar con claridad por qué su decisión se ajusta a la norma, o alimenta la sospecha de que el peso de una estrella puede inclinar la balanza. En una liga que necesita más confianza que controversia, la forma en que se resuelva este episodio dirá tanto sobre el futuro inmediato del torneo como sobre la capacidad del fútbol colombiano para defender sus reglas sin excepciones a conveniencia.

Noticias relacionadas