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Madrid rompe con Hacienda y llama al PP a boicotear la financiación autonómica

Hace 1 hora
Madrid rompe con Hacienda y llama al PP a boicotear la financiación autonómica

Imagen: infobae

Madrid decidió no asistir al Consejo de Política Fiscal y Financiera y pidió a las comunidades gobernadas por el PP que hagan lo mismo. La jugada eleva el pulso con el Gobierno de Sánchez y amenaza con bloquear la reforma de financiación autonómica.

La Comunidad de Madrid dio este paso para dinamitar la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica: no acudirá al Consejo de Política Fiscal y Financiera y ha pedido a los gobiernos del Partido Popular que imiten esa desobediencia institucional. La maniobra, impulsada por Isabel Díaz Ayuso, busca impedir que salga adelante un esquema pactado entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Cataluña, al que el Ejecutivo madrileño acusa de premiar a unos territorios frente a otros y de abrir la puerta a un reparto que consideran políticamente sesgado.

La decisión no es menor porque el Consejo de Política Fiscal y Financiera es el espacio donde Hacienda intenta amarrar acuerdos con las comunidades antes de mover piezas clave del sistema tributario y de reparto de recursos. Si varias autonomías del PP se levantan de la mesa, el Gobierno no solo tendrá más difícil construir una mayoría política, sino que además quedará expuesto a una fotografía de bloqueo territorial que puede traducirse en meses —o incluso años— de parálisis. En Madrid sostienen que participar en esa reunión equivaldría a convalidar un proceso ya cocinado; desde el Ejecutivo central, en cambio, se insiste en que el diálogo sigue abierto y que el debate debe darse dentro de los cauces institucionales.

El trasfondo es mucho más profundo que una disputa coyuntural. España arrastra desde hace años una reforma pendiente de financiación autonómica que ningún gobierno ha querido o podido cerrar porque toca intereses contrapuestos: cuánto recibe cada región, con qué criterios se calcula la solidaridad interterritorial y hasta qué punto pesa el coste real de prestar servicios en territorios más poblados o dispersos. Madrid ha convertido esa discusión en una batalla política de primer orden, defendiendo que es una de las comunidades que más aporta al sistema y que un nuevo modelo no puede diseñarse, a su juicio, para satisfacer a los socios parlamentarios de Sánchez. Para el Gobierno central, en cambio, la negociación con Cataluña es parte de una agenda más amplia para estabilizar mayorías y evitar que el conflicto territorial siga secuestrando la política fiscal.

Lo que ocurra en los próximos días dirá si esta ruptura es solo un golpe de efecto o el inicio de una estrategia coordinada del PP para forzar al Ejecutivo a replantear la reforma. Pero el episodio ya deja una conclusión incómoda: la financiación autonómica, que debería resolverse con criterios técnicos y equidad territorial, vuelve a quedar atrapada en la pelea entre Moncloa y Génova. Y mientras las élites políticas miden fuerzas, las regiones siguen operando con un sistema desgastado, con asimetrías evidentes y una incertidumbre que termina impactando en sanidad, educación y servicios públicos para millones de ciudadanos.

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