Registraduría gana terreno y se vuelve una de las entidades más confiables en Colombia
Imagen: El Tiempo - Política
La confianza de los líderes de opinión en la Registraduría Nacional dio un salto de 14 puntos y llegó al 78 % en 2026, según Cifras y Conceptos. El dato la ubica entre las entidades mejor valoradas del país y la acerca al Banco de la República.
La Registraduría Nacional se consolidó en 2026 como una de las entidades más confiables para los líderes de opinión en Colombia, al pasar de 64 % a 78 % en un año, un aumento de 14 puntos porcentuales que no es menor en un país donde la credibilidad institucional suele moverse con dificultad. El dato, revelado por Cifras y Conceptos y difundido por El Tiempo - Política, la pone en el grupo de cabeza junto al Banco de la República, en una medición que funciona como termómetro de legitimidad para el aparato estatal.
El salto es relevante no solo por su tamaño, sino por el momento político en que ocurre. La Registraduría es la entidad que administra buena parte de la arquitectura electoral y de identificación ciudadana, por lo que cualquier mejora en su percepción tiene implicaciones directas sobre la confianza en los comicios, la trazabilidad del voto y la seguridad de los procesos democráticos. En términos prácticos, el aumento sugiere que sectores influyentes del debate público —académicos, empresarios, periodistas y analistas— están viendo con mejores ojos su desempeño, algo que no siempre coincide con la desconfianza generalizada que suele rodear a las instituciones en Colombia.
Ese cambio también merece leerse en contraste con la fragilidad institucional del país. En Colombia, la confianza pública no se reparte de manera homogénea: algunas entidades logran sostener reputación por su relativa independencia técnica, mientras otras quedan atrapadas en la polarización, la burocracia o la disputa política. Que la Registraduría suba con tanta fuerza habla de una mejora en percepción, pero también de una expectativa elevada sobre su papel en los próximos ciclos electorales. En un escenario donde la organización de elecciones, el acceso a la información y la transparencia del registro civil son asuntos decisivos, esta clase de mediciones no solo describe reputación: también anticipa el terreno sobre el que se librarán las discusiones de poder.
Más allá del ranking, el dato deja una señal política clara: la confianza institucional sigue siendo uno de los bienes más escasos y más disputados en Colombia. Para el ciudadano común, eso importa porque la credibilidad de entidades como la Registraduría termina impactando trámites, elecciones y la percepción de que el Estado funciona o no funciona. Y en un país donde la desconfianza suele ser regla y no excepción, subir 14 puntos en un año es una rareza que merece atención.



