Netanyahu acusa al Nobel de perder su brújula moral por premiar a Navi Pillay

Imagen: infobae mundo
Benjamín Netanyahu volvió a cargar contra organismos internacionales tras el anuncio del Nobel otorgado a Navi Pillay. El primer ministro israelí acusó al comité de haber perdido la brújula moral y vinculó a la jurista con campañas hostiles contra Israel.
Benjamín Netanyahu elevó el tono contra el Comité Nobel después de que la jurista Navi Pillay recibiera el reconocimiento, al acusar al organismo de haber perdido su brújula moral. El primer ministro israelí también describió a la galardonada como una figura hostil a su país y la asoció con una supuesta campaña de descrédito contra Israel, en una nueva escalada retórica en medio de la presión internacional por la guerra en Gaza.
Según informó Infobae Mundo, Netanyahu afirmó que Pillay habría promovido acusaciones infundadas contra Israel y la vinculó con el fiscal Karim Khan, quien impulsó ante la Corte Penal Internacional solicitudes de órdenes de arresto contra el mandatario israelí por presuntos crímenes de guerra. Con ese señalamiento, el jefe de gobierno no solo cuestionó el premio, sino que volvió a situar el debate en el terreno de la legitimidad de las instituciones multilaterales que investigan las acciones del Estado israelí.
El episodio importa porque refleja hasta qué punto la batalla diplomática en torno a Gaza ya no se libra únicamente en el frente militar o en las cancillerías, sino también en el lenguaje con el que se definen la justicia internacional, los derechos humanos y la responsabilidad de los gobiernos. Netanyahu busca deslegitimar a quienes considera críticos de Israel, mientras sus detractores ven en sus palabras un intento por blindarse frente a cuestionamientos legales y políticos cada vez más serios. En ese choque, premios, fallos y nombramientos dejan de ser gestos simbólicos para convertirse en munición de una disputa global por el relato.
La reacción del primer ministro también deja ver la tensión creciente entre el gobierno israelí y organismos o figuras internacionales que han cuestionado su conducción de la guerra. Para la opinión pública en Estados Unidos y en otros aliados de Israel, este tipo de choques plantea una pregunta incómoda: si la denuncia de violaciones al derecho internacional es propaganda, o si la ofensiva contra esas voces es, en realidad, una forma de evitar rendición de cuentas. En ambos casos, el costo político y diplomático sigue aumentando.



