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Bolillo Gómez resiste en El Salvador tras el descenso en la Nations League

Hace 2 horas

La eliminación de El Salvador en la Nations League volvió a poner contra las cuerdas a Hernán Darío Gómez, pero el técnico colombiano no piensa dar un paso al costado. Tras el 1-1 con Martinica y el descenso a la Liga B, el 'Bolillo' dijo que esperará la evaluación del presidente de la federación.

Hernán Darío Gómez quedó en el centro de la tormenta en El Salvador después del empate 1-1 frente a Martinica que confirmó el descenso de La Selecta a la Liga B de la Concacaf Nations League. El resultado desató una nueva ola de críticas de la prensa y de los aficionados, pero el técnico colombiano dejó claro que, por ahora, no tiene intención de marcharse y que esperará el análisis del presidente de la federación antes de tomar cualquier decisión.

Según informó Infobae Colombia, el tropiezo no solo frustró las aspiraciones del equipo en el torneo regional, sino que también profundizó el malestar alrededor de un proceso que ya venía bajo presión. El empate ante Martinica se leyó en San Salvador como una señal de retroceso para una selección que arrastra años de inestabilidad deportiva y que sigue buscando una identidad competitiva en el mapa de la Concacaf. En ese contexto, la figura de Gómez volvió a quedar expuesta: un entrenador con recorrido, pero también con la obligación de responder resultados en un entorno cada vez más impaciente.

Lo que ocurre con El Salvador va más allá de un mal partido. La caída a la Liga B confirma que el equipo no logró sostenerse en la élite media de la competencia regional, un golpe que pesa por su impacto deportivo y simbólico. Para la afición, significa otra etapa de dudas; para la dirigencia, una decisión incómoda sobre si mantener el proyecto o asumir que el ciclo ya se desgastó. En selecciones como esta, donde la presión social suele crecer más rápido que la paciencia institucional, el margen para sostener un proceso sin victorias es mínimo. Y por eso la frase de Gómez, al pedir esperar el análisis presidencial, suena menos a tranquilidad que a una espera defensiva frente a un escenario que ya se le complicó de frente.

El futuro del colombiano dependerá ahora de lo que determine la dirigencia salvadoreña, pero el mensaje que deja este episodio es claro: en el fútbol de selecciones no basta con sobrevivir al juego, hay que convencer. Y hoy, en El Salvador, el crédito parece haberse agotado mucho antes de lo esperado.

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