Bukele niega que cuerpos hallados en Haití sean soldados salvadoreños

Imagen: BBC Mundo
El presidente Nayib Bukele descartó que los cuerpos hallados en Puerto Príncipe correspondan a los cuatro soldados salvadoreños secuestrados en Haití. La aclaración desmiente la versión publicada por The New York Times y mantiene abierto el caso de los militares desaparecidos.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, rechazó que los cuerpos encontrados en Puerto Príncipe, Haití, pertenezcan a los cuatro soldados salvadoreños secuestrados por pandillas, como publicó The New York Times. Con esa declaración, el gobierno salvadoreño salió a cerrar una versión que había encendido las alarmas sobre el paradero de los militares desaparecidos.
La información difundida por el diario estadounidense sugería que los restos localizados en la capital haitiana correspondían a los efectivos salvadoreños, pero Bukele negó esa posibilidad sin ofrecer, por ahora, una explicación detallada sobre la identidad de los cuerpos hallados ni sobre el estado de la búsqueda. El episodio añade un nuevo capítulo de incertidumbre a un caso que ya estaba marcado por la violencia de las bandas criminales y por la falta de claridad en torno a lo ocurrido con los soldados.
Más allá de la corrección puntual del dato, el hecho deja ver dos problemas de fondo: la fragilidad de la seguridad en Haití, donde Puerto Príncipe sigue siendo escenario de secuestros, asesinatos y control territorial de grupos armados, y la dificultad para verificar información en tiempo real en medio de una crisis extrema. Para El Salvador, el caso también tiene un peso político evidente, porque Bukele ha hecho de la mano dura contra las pandillas uno de los ejes de su gobierno y cualquier señal de fracaso en ese terreno tiene un alto costo simbólico.
Por ahora, la incógnita sigue abierta. El desmentido presidencial no resuelve qué ocurrió con los cuatro militares ni quiénes son exactamente las personas halladas en Haití, pero sí desmonta una versión que daba por cerrado un episodio especialmente delicado. En un país como El Salvador, donde la seguridad es una de las obsesiones centrales del debate público, cada dato sobre este caso importa más allá de la noticia inmediata.
