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Bukele exige liberar a cuatro soldados salvadoreños retenidos en Haití

Hace 2 horas
Bukele exige liberar a cuatro soldados salvadoreños retenidos en Haití

Imagen: BBC Mundo

Nayib Bukele pidió la liberación de cuatro soldados salvadoreños retenidos en Haití, a quienes calificó de “secuestrados” por pandillas. El presidente afirmó que ya hay una operación militar en marcha para rescatarlos y lanzó una advertencia directa a los grupos armados.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, exigió la liberación de cuatro soldados salvadoreños retenidos en Haití y aseguró que ya está en marcha una operación militar para rescatarlos. En un mensaje publicado en X, el mandatario elevó el tono contra las pandillas que, según su versión, estarían detrás del secuestro, en una señal de que el gobierno salvadoreño busca proyectar fuerza más allá de sus fronteras.

Bukele no ofreció mayores detalles sobre las circunstancias del hecho ni sobre el alcance exacto del operativo, pero sí dejó claro el mensaje político que quiere enviar. “Ya acabamos con las pandillas en El Salvador, y también podemos acabar con ustedes”, escribió, en una frase dirigida a los líderes criminales y cargada de la retórica de mano dura que ha caracterizado su gobierno desde que declaró guerra frontal a estos grupos en el país centroamericano.

El caso tiene una lectura que va más allá del episodio puntual. Haití vive desde hace años una crisis de seguridad agravada por el poder de las bandas armadas, que controlan territorios, rutas y buena parte de la vida cotidiana en la capital y otras zonas del país. La referencia a una operación militar salvadoreña introduce además una dimensión sensible: cómo responde un gobierno que ha hecho de la seguridad su principal bandera cuando sus propios agentes quedan expuestos en un escenario extranjero marcado por el colapso institucional. Para Bukele, el episodio también funciona como plataforma política: refuerza su narrativa de control interno y de capacidad para actuar con firmeza fuera de El Salvador.

Lo que ocurra con estos cuatro soldados será seguido con atención no solo por el gobierno salvadoreño, sino también por organismos internacionales y por un país como Haití, donde cualquier acción de fuerza puede alterar aún más un equilibrio ya precario. En El Salvador, en cambio, el mensaje de Bukele apunta a consolidar una imagen que su base política ya conoce bien: la de un presidente que no negocia con las pandillas y que convierte cada crisis en una demostración de autoridad.

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