Colombia

Cali enfrenta la recuperación económica tras el terremoto

Hace 2 horas

Cali intenta salir del golpe económico que dejó el terremoto, con más de 7.000 negocios afectados y pérdidas calculadas en $180.700 millones. Mientras avanza la demolición de ruinas y el giro de subsidios, la ciudad también trata de proteger cerca de 24.000 empleos.

A dos meses del terremoto, Cali sigue midiendo el tamaño de la herida económica que dejó el sismo y el desafío ya no es solo reconstruir edificios, sino evitar que el daño se convierta en una crisis laboral más profunda. Según informó El Tiempo (Colombia), más de 7.000 negocios resultaron afectados y las pérdidas estimadas ascienden a $180.700 millones, una cifra que da cuenta de un golpe que sigue pesando sobre la actividad comercial de la ciudad.

Las autoridades locales han empezado a desplegar estrategias de apoyo para contener el deterioro. Entre las prioridades están la demolición de ruinas en zonas comprometidas, el giro de subsidios para aliviar la situación de los negocios más golpeados y medidas para sostener cerca de 24.000 empleos que hoy dependen de que pequeños y medianos establecimientos puedan volver a operar con normalidad. El problema, en términos prácticos, es que cada día de cierre prolongado incrementa el riesgo de pérdidas adicionales y de despidos que terminan golpeando a familias completas.

El caso de Cali muestra cómo un desastre natural no termina cuando baja la intensidad de la emergencia. La fase más compleja suele venir después: la de la recuperación económica, la limpieza de escombros, la reactivación del comercio barrial y la búsqueda de liquidez para empresarios que ya venían trabajando con márgenes estrechos. En una ciudad donde buena parte del empleo depende de la pequeña empresa, la velocidad con la que lleguen los apoyos puede marcar la diferencia entre una recuperación gradual y una cadena de quiebras difícil de revertir.

Lo que ocurre en Cali importa más allá de la coyuntura local porque expone una realidad repetida en Colombia: los desastres naturales suelen castigar con más fuerza a quienes tienen menos capacidad de resistir. Si el respaldo institucional llega tarde o se queda corto, no solo se pierden locales y mercancías; también se destruye empleo, se frena el consumo y se debilita la economía urbana. Por eso, el reto de esta ciudad no es únicamente demoler lo que quedó en ruinas, sino reconstruir confianza antes de que el daño social sea todavía mayor.

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