Colombia

Cali soporta sensación térmica récord de 43 grados y prende alarmas por salud pública

Hace 1 hora

Cali enfrentó una sensación térmica histórica de 43 grados centígrados, el registro más alto del año, según la CVC. La combinación de calor extremo y humedad disparó las alertas por efectos directos en la salud pública y la vida cotidiana.

Cali vivió uno de sus días más sofocantes del año: la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) reportó una sensación térmica de 43 grados centígrados, el registro más alto en lo que va de 2026 y un dato que enciende las alarmas por sus efectos sobre la salud pública. No se trata solo de incomodidad; cuando el calor se combina con humedad extrema, el cuerpo pierde capacidad para regularse y aumentan los riesgos de deshidratación, golpes de calor y complicaciones en personas mayores, niños y quienes trabajan al aire libre.

De acuerdo con el reporte conocido por El Tiempo (Colombia), el episodio térmico se sintió con fuerza en varios sectores de la ciudad y obligó a reforzar mensajes preventivos. La CVC advirtió que estas condiciones elevan la presión sobre servicios de salud, especialmente en zonas donde el acceso a atención médica es más limitado o donde la población depende de labores informales en la calle, el transporte o la construcción. En una ciudad acostumbrada al calor, el salto a una sensación térmica de 43 grados no es un detalle meteorológico: es una señal de riesgo que impacta rutinas, productividad y bienestar.

Lo que ocurre en Cali también debe leerse en un contexto más amplio. Las ciudades del Valle del Cauca ya vienen enfrentando episodios de temperaturas altas y variaciones climáticas más marcadas, una tendencia que se repite en distintos territorios urbanos de Colombia y que obliga a las autoridades a pasar de la reacción a la prevención. Este tipo de eventos afecta con más fuerza a quienes menos margen tienen para protegerse: trabajadores informales, familias sin ventilación adecuada, pacientes con enfermedades cardiovasculares o respiratorias y comunidades con poco acceso a agua constante. En términos prácticos, el calor extremo golpea más duro donde hay más desigualdad.

A mediano plazo, lo que pase en Cali será una prueba de capacidad institucional. Si las alertas quedan solo en recomendaciones generales, el daño se repetirá; si se convierten en protocolos claros para escuelas, hospitales, espacios públicos y jornadas laborales, la ciudad podrá amortiguar parte del impacto. Por ahora, el récord térmico deja una advertencia incómoda: el cambio climático ya no es una discusión abstracta, sino una experiencia diaria que se siente en la piel, en la calle y en la salud de la gente.

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