Cali inicia reconstrucción tras el terremoto y Eder lleva plan de ayuda al Concejo
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Cali empezó a mover su respuesta institucional tras el terremoto que dejó 154 muertos y miles de damnificados. El alcalde Alejandro Eder llevó al Concejo un paquete de medidas para financiar la reconstrucción y reactivar la economía local.
Cali entró formalmente en una nueva etapa tras el terremoto que dejó 154 muertos: la reconstrucción. El alcalde Alejandro Eder radicó ante el Concejo un paquete de medidas presupuestales y tributarias para responder a la emergencia y sostener a los damnificados, en un momento en que la ciudad no solo necesita reparar infraestructura y atender a las familias afectadas, sino también evitar que el golpe económico termine profundizando la crisis social.
Según informó El Tiempo (Colombia), la administración local presentó iniciativas orientadas a asegurar recursos para la atención de la tragedia y a la vez darle oxígeno a sectores clave de la economía caleña. Entre las apuestas del gobierno distrital está fortalecer la Feria de Cali como motor económico, una decisión que revela una lectura pragmática del momento: en medio del duelo y la reconstrucción, la ciudad también necesita actividad, empleo y circulación de dinero para que la recuperación no dependa únicamente de ayudas públicas. El paquete que llegó al Concejo busca combinar alivio fiscal, ajustes presupuestales y herramientas para canalizar fondos hacia los damnificados.
La decisión tiene una lectura de fondo que va más allá de la coyuntura. En ciudades golpeadas por desastres de gran magnitud, la discusión no se limita a cuántas viviendas colapsaron o cuántas víctimas dejó el evento, sino a cómo se reconstruye la confianza institucional y cómo se evita que la emergencia se convierta en una crisis prolongada de pobreza y desempleo. Por eso importa que el gobierno local mueva primero el tablero fiscal: sin recursos y sin reglas claras, la reconstrucción se puede volver lenta, desigual y politizada. Además, apostar por la Feria de Cali como palanca económica no es solo una medida cultural o turística; es una señal de que el Distrito intenta reactivar consumo, hotelería, comercio y servicios, sectores que suelen ser los primeros en resentirse después de una catástrofe.
Lo que viene ahora dependerá de la capacidad del Concejo para destrabar los proyectos sin dilaciones y de la rapidez con la que la Alcaldía convierta esos anuncios en obras, subsidios y apoyos concretos. En una ciudad que acaba de perder vidas y parte de su tejido material, la reconstrucción no se medirá solo en cemento ni en cifras presupuestales, sino en la posibilidad real de que miles de familias recuperen estabilidad. Y en ese camino, Cali se juega algo más que su infraestructura: se juega su capacidad de volver a ponerse en pie sin dejar a nadie atrás.




