Mundo

Candela Arizaga admitió consumo de cocaína y reabrió el caso contra Facundo Moyano

Hace 2 horas
Candela Arizaga admitió consumo de cocaína y reabrió el caso contra Facundo Moyano

Imagen: infobae

Candela Arizaga amplió su declaración ante la Justicia y admitió haber consumido cocaína en el departamento de Facundo Moyano, en medio de la causa por violencia de género. También dijo que atravesó un brote psicótico y pidió retomar la relación.

Candela Arizaga volvió a quedar en el centro de una causa judicial que combina violencia de género, consumo problemático y el peso político del apellido Moyano. Según informó Infobae, la joven amplió su declaración ante el fiscal que investiga a Facundo Moyano y admitió que consumió cocaína en el departamento del dirigente sindical, en un testimonio que agrega una capa de complejidad a un expediente que ya venía cargado de tensión y exposición pública.

De acuerdo con la información publicada por Infobae, Arizaga sostuvo que atravesó un brote psicótico y que ese cuadro habría influido en su conducta y en la dinámica de la relación. En su presentación ante la Justicia también pidió retomar el vínculo con Moyano, un giro que vuelve a poner bajo la lupa la naturaleza de la denuncia y el vínculo entre ambos. La declaración se produjo en el marco de una investigación por violencia de género contra el hijo del histórico jefe de Camioneros, Hugo Moyano, un nombre que nunca pasa inadvertido en la política y el sindicalismo argentino.

Más allá del dato puntual sobre el consumo de cocaína, el caso expone un problema más amplio: cómo se tramitan judicialmente los conflictos de pareja cuando hay denuncias por violencia, consumo de sustancias y posibles crisis de salud mental en simultáneo. En estos expedientes, cada declaración puede reconfigurar el escenario, pero no borra de entrada la necesidad de investigar con rigor si existieron agresiones, amenazas o situaciones de vulnerabilidad. El sistema judicial suele moverse en un terreno delicado: debe proteger a la presunta víctima, evitar simplificaciones y, al mismo tiempo, no perder de vista que los episodios de descompensación o consumo no eliminan automáticamente la responsabilidad penal o el análisis de contexto.

Lo que ocurra de ahora en adelante será clave no solo para el expediente de Facundo Moyano, sino también para observar cómo la Justicia argentina aborda casos en los que la intimidad, el poder y la salud mental se cruzan bajo una fuerte presión mediática. En una sociedad donde la violencia de género sigue siendo una deuda estructural, cada caso visible deja una lección incómoda: detrás del escándalo hay personas reales, pero también un Estado que debe responder con evidencia, contención y sin prejuicios.

Noticias relacionadas