Política

Carrillo le pide a Petro no defender a Quintero y sube la tensión en el petrismo

Hace 5 horas

Carlos Carrillo le pidió a Gustavo Petro apartarse de la defensa política de Daniel Quintero y recordó que nadie ha declarado inocente al exalcalde de Medellín. El cruce reaviva la tensión entre el Gobierno, la UNGRD y una figura clave del petrismo regional.

Carlos Carrillo volvió a encender la discusión alrededor de Daniel Quintero y, de paso, puso sobre la mesa un mensaje directo para Gustavo Petro: dejar de respaldarlo sin reservas mientras sigan abiertas las dudas en su contra. El exdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres sostuvo que el exalcalde de Medellín no ha sido declarado inocente por ninguna autoridad, una frase que busca frenar la defensa política que desde sectores cercanos al Gobierno han hecho del exmandatario paisa.

La respuesta de Quintero no tardó. El exalcalde, figura central del petrismo en Medellín y posible pieza de peso en la disputa por el poder local y nacional, rechazó los cuestionamientos y apeló al principio de presunción de inocencia: dijo que es inocente hasta que se pruebe lo contrario. Con esa afirmación intentó blindarse frente a un señalamiento que, más allá del plano judicial, ya tiene costo político. En el debate público, Quintero no solo enfrenta preguntas por su gestión en la capital antioqueña, sino también por el peso que ha ganado como aliado incómodo del presidente Petro en medio de una agenda oficial cada vez más desgastada por escándalos y choques internos.

Lo que está en juego no es solo una pelea de declaraciones. El choque entre Carrillo y Quintero evidencia una grieta dentro del bloque que llegó al poder prometiendo cambio y que hoy acumula tensiones por el manejo político de figuras controvertidas. La advertencia de Carrillo sugiere que incluso dentro del entorno gubernamental hay sectores que consideran riesgoso salir a blindar anticipadamente a dirigentes investigados o cuestionados. Y eso importa porque el costo de esas defensas no se limita a Bogotá: se siente en las bases electorales, en la credibilidad institucional y en la capacidad del petrismo para sostener un discurso anticorrupción mientras protege a sus aliados más visibles.

En términos políticos, este episodio confirma algo que viene creciendo desde hace meses: la coalición oficialista no solo pelea con la oposición, sino consigo misma. Petro necesita disciplina y lealtades, pero también está atrapado entre sostener figuras útiles para su proyecto y no cargar con el desgaste de sus polémicas. Quintero, por su parte, sigue apostando a presentarse como perseguido y no como señalado, una estrategia que puede rendir en el corto plazo, pero que también lo deja dependiendo de un clima político cada vez más polarizado. En un país donde la confianza en los dirigentes se deteriora rápido, cada defensa anticipada termina costando más de lo que gana.

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