Política

Carlos Cuenca asume la Comisión de Acusaciones en medio de procesos contra Petro

Hace 3 horas

Carlos Cuenca, de Cambio Radical, asumió la presidencia de la Comisión de Acusaciones de la Cámara, instancia que tramita varias de las denuncias contra Gustavo Petro. Su llegada consolida un reparto político pactado desde el inicio del periodo legislativo y pone bajo nueva conducción un órgano clave para el control del jefe de Estado.

Carlos Cuenca, representante de Cambio Radical, tomó la presidencia de la Comisión de Acusaciones de la Cámara en cumplimiento de los acuerdos políticos que habían dejado ese cargo para su partido durante el primer año legislativo. El movimiento no es menor: esa comisión es la puerta de entrada de varias de las denuncias e indagaciones que hoy rodean al presidente Gustavo Petro, por lo que el cambio de mando ocurre justo en uno de los escenarios institucionales más sensibles del Congreso.

De acuerdo con lo reportado por El Tiempo - Política, la designación no responde a una sorpresa de último minuto, sino a un reparto previamente pactado entre las bancadas. En la práctica, el acuerdo permitió que Cambio Radical conservara por un año la conducción de un órgano que, aunque suele pasar desapercibido para buena parte de la opinión pública, tiene una carga política enorme porque es el espacio donde se estudian las actuaciones del presidente y altos funcionarios cuando hay denuncias en su contra. Cuenca, además, llega con conocimiento de varios de esos expedientes, lo que lo convierte en una figura con información directa sobre el estado de los procesos.

La importancia de este relevo va más allá del nombre propio. La Comisión de Acusaciones ha sido históricamente cuestionada por su lentitud, su baja capacidad sancionatoria y la percepción de que sus decisiones se mueven al ritmo de las correlaciones políticas en la Cámara. En un país donde el debate sobre Petro suele dividirse entre quienes hablan de persecución y quienes exigen controles reales, el hecho de que un dirigente de Cambio Radical asuma la presidencia introduce una nueva capa de lectura: no solo importa qué investigaciones están sobre la mesa, sino quién administra sus tiempos, prioridades y eventuales avances. Para el Gobierno, esto significa que cualquier movimiento en ese frente será observado con lupa; para la oposición, representa una oportunidad para insistir en que los expedientes no queden archivados en medio de la polarización.

En términos más amplios, este nombramiento recuerda que en Colombia la disputa por los órganos de control rara vez es técnica y casi siempre es política. Lo que ocurra en la Comisión de Acusaciones puede no cambiar de inmediato el tablero nacional, pero sí influye en la narrativa sobre la responsabilidad presidencial, la presión institucional sobre la Casa de Nariño y la confianza ciudadana en que el Congreso ejerce vigilancia real. En un momento de alta confrontación, cada presidencia de comisión cuenta, y esta en particular tendrá el desafío de demostrar si sirve para ordenar los procesos o simplemente para administrar, una vez más, la espera.

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