Cartagena mejora en lesionados viales, pero crecen muertes jóvenes y cae Transcaribe
Imagen: El Tiempo (Colombia)
Cartagena muestra una mejora parcial en movilidad: bajan los lesionados en las vías, pero suben las muertes de jóvenes en lo corrido de 2026. A la vez, Transcaribe sigue perdiendo pasajeros, una señal de alerta para el transporte público y la seguridad vial.
Cartagena llega a 2026 con una paradoja incómoda en su movilidad: mientras disminuyen los lesionados en las vías, las muertes entre jóvenes se disparan y el sistema de transporte masivo sigue perdiendo usuarios. El balance, revelado por Cartagena Cómo Vamos y citado por El Tiempo (Colombia), muestra que la ciudad no está resolviendo de fondo sus problemas de seguridad vial ni recuperando la confianza en Transcaribe.
Los datos más recientes apuntan a una reducción en el número de personas lesionadas en accidentes de tránsito, pero ese alivio parcial contrasta con el aumento de muertes en población joven, un indicador especialmente sensible porque golpea a quienes están en edad productiva y concentra buena parte de la movilidad cotidiana de la ciudad. En paralelo, Transcaribe pasó de 30,6 millones de usuarios en 2024 a 28,6 millones en 2025, una caída de dos millones de pasajeros que no puede leerse solo como una fluctuación estadística: habla de un sistema que pierde atractivo frente a otras opciones de transporte, formales o informales.
El retroceso del sistema masivo importa más allá de la cifra. Cuando un transporte público pierde usuarios, suele resentirse toda la cadena urbana: más motos y carros en circulación, más presión sobre las vías, más congestión y, en ciudades como Cartagena, más exposición al riesgo de siniestros. Por eso la combinación de menos lesionados, más muertes jóvenes y menos pasajeros en Transcaribe sugiere un problema estructural y no un simple bache temporal. La ciudad podría estar mejorando en algunos indicadores de atención o registro de accidentes, pero no necesariamente en prevención, control y seguridad real en las calles.
El desafío para Cartagena es doble y urgente. Por un lado, necesita entender por qué la mortalidad juvenil crece incluso cuando otros lesionados bajan; por el otro, debe explicar por qué Transcaribe sigue perdiendo demanda en lugar de consolidarse como la columna vertebral de la movilidad urbana. Si la tendencia se mantiene, la ciudad no solo tendrá más dificultades para mover a su población de manera eficiente, sino también para evitar que el tránsito siga cobrándose vidas jóvenes en el camino. Y en una capital turística y portuaria como Cartagena, ese deterioro termina afectando tanto a los barrios como a la economía cotidiana.




